lunes, 19 de noviembre de 2018
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Nos Visitó: Carlos González Artigas Díaz
 
Nos Visitó: Carlos González Artigas Díaz
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26-feb-13  Redacción Ekos   @revistaEkos
 
Hablar del Presidente Ejecutivo de La Fabril, es hablar de innovación y vocación empresarial.
 
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¿Genialidad, sentido común, genética? Triunfar -de manera sostenida- en el mundo de los negocios requiere de todo ello y de una pizca de buena suerte. ¡Sí! La convergencia de estos elementos puede derivar en una empresa exitosa. Si no lo cree, está el caso de Carlos González Artigas Díaz, Presidente Ejecutivo de La Fabril, mentor de una de las organizaciones más solidas y fructíferas del país.  

El alto ejecutivo encarna un ejemplo de sabiduría e instinto para hacer negocios, bajo una constante: innovar. De ahí que a la empresa se la conozca como “la industria de las ideas”.
 
Su inspiradora carrera y aciertos fueron develados en una distendida charla junto a Ricardo Dueñas, Presidente de Corporación Ekos.

El punto de partida
Hay algo en la mirada de Carlos González Artigas Díaz que delata a un hombre con un arraigado sentido de la importancia de la familia. Y sus palabras lo constatan: “tuve la suerte de ser muy unido a mi padre, siempre estuve con él”, comenta el ejecutivo, quien es el menor de cuatro hijos (Ramón, Pepe y Jaime).

"Mi papá vino de España a cosechar muchos éxitos en este país y yo fui el encargado de seguir sus pasos". Su ejemplo fue su principal motivación para tomar la decisión que cambió en 180 grados el rumbo de su vida.

Su padre siempre le guió a ser un gran empresario, sentar bases sólidas para generar fuentes de empleo, ser un motor productivo que ayude al desarrollo no solo de su familia sino de todo el Ecuador; el trabajo para él no es parte de una obligación es una filosofía de vida y, por ello, este CEO eligió ser un gran emprendedor. Hoy en día es uno de los más destacados de la geografía nacional.

Este quiteño, quien estudió en la escuela Borja 2, junto a quienes hoy también son importantes empresarios como Roberto Isaías y Fidel Egas, y luego en el Colegio San Gabriel; incursionó de manera joven en los negocios "por lo que optó por la universidad de la vida", comenta entre risas y anécdotas.
 
Pocos tienen idea de los inicios de este gran hombre, que comenzó cuando arrendó una desmotadora de algodón después de emprender ciertas actividades que le permitieron generar un capital para poder ingresar a este negocio, y fue así cuando a la corta edad de 17 años comenzó a comercializar productos de las haciendas y de pueblos pequeños de la provincia de Manabí, que llevaba a vender a Manta, ciudad donde desarrolló su emporio industrial.

En el km 5,5 Vía Manta-Montecristi, donde actualmente están ubicadas las oficinas principales y el complejo industrial de La Fabril, con una gran visión empresarial terminó incursionando, por afinidad, en la actividad de refinación de aceites y grasas vegetales, para lo que utilizó una planta donde se refinaba hasta 12 toneladas de aceite de algodón en sus primeros pasos dentro de esta área.

De ese año data aceite Sabrosón, el cual se expendía en toneles de 20 litros “y lo compraban los restaurantes chinos, en su mayoría". González siempre iba por más, “luego puse al aceite en botellas y obtuve el 2% del mercado, hoy somos líderes”, dice enfático y orgulloso de su gestión.

Finalmente, en 1983 incluyó dentro de sus planes industriales la producción de jabones de lavar. Sus interminables ideas han derivado en más de 250 productos industriales y 32 marcas de consumo masivo.

Ser empresario
“Siempre en la vida hay altos y bajos”, sentencia el empresario, quien además no cree en las sociedades -“para las medias los zapatos", dice entre risas mientras reitera que le gusta tomar las decisiones-. Él sabe que uno de los momentos más duros de su gestión fue cuando La Fabril pasó de ser una empresa pequeña a una mediana. “Viví dos años críticos, pero sabía que debía hacer inversiones fuertes para llegar a crecer”, dice. Su constancia y buenas ideas fueron mayores.

La Fabril también cuenta con una fábrica depescado y haciendas con cultivos de palma africana.
Por ejemplo, en los 90 creó el primer Centro de Investigación y Desarrollo de Aceites y Grasas vegetales en el país. Desde este lugar se han gestado productos grasos de última generación con alto valor nutritivo, como sustitutos y extensores de manteca de cacao con bases de aceite de Palma y Palmiste.
Contar con un número mayor de productos motivó a La Fabril a diversificar sus negocios con la inauguración de una fábrica de plásticos (envases), produciendo así recipientes propios para sus aceites, mantecas y margarinas. A la par nació la línea de productos de limpieza y cuidado personal. Es decir que La Fabril cumple con todo el círculo de producción para no depender de terceros y así garantizar la eficiencia de sus ventas. Actualmente, la compañía cuenta con una de las plantas de refinación física de aceite más moderna de la región.  

La Favorita, el hito
El golpe definitivo para marcar el liderazgo de La Fabril en Ecuador ocurrió en 2002 cuando se adquirió el negocio de aceites y grasas a una multinacional, que incluyó la unidad productiva de las marcas de aceite La Favorita, La Favorita Light, Criollo, La Favorita Achiote y las marcas de margarina Marva y Hojaldrina.
 
El efecto: La Fabril se convirtió en la empresa más grande del sector de aceites y grasas comestibles del país, además, de un actor decisivo en la industria latinoamericana de oleaginosas. Por ello, “la industria de las ideas" trabaja con el apoyo de 1 980 colaboradores para mantener la calidad de sus productos, incentivar la investigación, así como su política sostenida de crecimiento e inversión continua.
 
Líder puertas afuera y puertas adentro
La solidez de la compañía llevó al CEO a explorar otras geografías. Su reflexión: “esperamos crecer con nuestros productos de hogar y cuidado personal y en el exterior, aumentar la cartera de clientes". La Fabril exporta productos terminados y materia prima a Cuba, Venezuela, Perú, Colombia, Haití, EE UU, Chile, Argentina y Brasil.
 
Crecer más allá de la geografía nacional fue posible por el compromiso de sus colaboradores. “Me he rodeado de gente capaz y leal". Por ello, el CEO trabaja por mantener un excelente ambiente laboral. En ese terreno tiene varios puntos ganados: la rotación es de menos del 1% y cuenta con una de las menores tasas de ausentismo laboral.
 
González Artigas Díaz también cree en los beneficios. “Hemos ido mucho a la remuneración variable.
El que más trabaja, más gana", dice. “Mi concepto es que la gente tiene que ganar bien y, por tanto, vivir bien. Eso genera más trabajo", lo cual es clave para el desarrollo constante de ideas creativas e innovadoras.
 
Artículo perteneciente a: Revista Ekos - Mar 2013
 
 
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