ISO 26 000, un año después

ISO 26 000, un año después

El primero de noviembre se cumplió un año de la liberación de la Norma ISO 26000 de Responsabilidad Social.


Por:  Roque Morán Latorre
Presidente Ejecutivo IRSE – ECUADOR

Durante ese lapso, a través de un foro internacional de expertos en RS de varios países, asiduamente, hemos intentado tomar el pulso, percibir el impacto que ha provo­cado este nuevo estándar ISO en las diferentes naciones a las que nos pertenecemos; de esa manera hemos venido compartiendo y co­mentando nuestras indagaciones, bajo el conocido lema “think glo­bally act locally” (pensar global­mente, actuar localmente), aplica­do a la responsabilidad social.


Sin embargo de las variadas y dis­tintas reacciones que en cada lu­gar ha incitado la ISO 26000, nos permitimos afirmar que ese im­pacto está resultando proporcio­nal al desarrollo cultural de cada país, a su nivel del pensamiento organizacional, no sólo empresa­rial sino, sobre todo, al conoci­miento de sus líderes acerca de la responsabilidad social y de cómo piensan migrar de la prédica a la práctica, dejando de circunscri­birse –tan cómodamente- en la “acción social” o en los “progra­mas sociales” y empezar a ser, de manera pragmática, socialmente responsables.


En los países industrializados percibimos que existe un inusi­tado interés en esta novedosa norma; no sólo a nivel privado, también a nivel público, las ins­tituciones responsables por la es­tandarización y normalización han tomado con seriedad y con la atención que el tema ameri­ta; en los países en vías de desa­rrollo, hay varios que se han es­forzado por difundir, promover y motivar, al menos, tomar como referencia a la ISO 26000.


Japón, a pesar del tsunami y de las nefastas consecuencias del terremoto, son los líderes -cuán­do no- en responsabilidad social ya que sus representantes fue­ron determinantes en el equipo de expertos que, a nivel mundial, contribuyeron en la construcción de la ISO 26000.


En nuestro país, aún existe una pobre información, escasa difu­sión, no sólo en lo referente a la norma ISO 26000 RS sino, en general, acerca de la responsabilidad social.

El INEN, de cuya suerte no te­nemos información actualizada, no cuenta con los recursos para la difusión, capacitación en es­ta y, por qué no decirlo, en otras normas universales; creo que el esfuerzo desempeñado -nos consta- ha sido bueno, pero no suficiente para cubrir las expectativas ecuatorianas acerca de la ISO 26000.

Resulta negligente soslayar la trascendencia que tiene esa nor­ma ISO de RS que, sin ser per­fecta, se irá oportunamente mejorando, al igual que lo han hecho, a través de la historia, to­das la normas.
La ISO 26000 debería constituir­se como una efi caz herramienta de orientación y referencia –así fue concebida- de cómo hacer bien la responsabilidad social en cualquier institución.

El enfoque holístico de su conte­nido y el versátil enlace que tras­luce con estándares de otros te­mas importantes, por ejemplo, con las normas de calidad, am­biente, salud y seguridad ocupa­cional, además de la congruencia con destacadas iniciativas mundiales relacionadas con la sosteni­bilidad, tornan a la ISO 26000 en un medio interesante para el logro de la excelencia organizacional.


Tema importante de esta norma es la orientación hacia los Gru­pos de Interés; esta característica constituye un elemento trascendente en la estrategia de cual­quier tipo de organización ya que resultaría ingenuo, sin sen­tido, intentar establecer objetivos estratégicos, ni acciones coadyuvantes, si antes no se han identi­ficado -con precisión- sus grupos de interés, sus necesidades, sus intereses, sus expectativas.

Cabe insistir en el carácter vo­luntario, no certificable, de la ISO 26000 RS; además reitera­mos que las organizaciones debe­rían, primero, implementarla ca­sa adentro, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, para entonces di­fundir los logros hacia afuera.
Claro, lo primero será adquirir la norma (en Ecuador la distribuye el INEN a un precio extraordina­riamente menor que otros paí­ses), estudiarla, digerirla, aplicar­la con disciplinada planificación.

ACE Seguros fue la primera em­presa en Ecuador en publicar y poner a consideración de sus grupos de interés, y de la socie­dad en general, su Memoria de Sostenibilidad con base en la Guía G3 del Global Reporting Initiative, relacionando sus res­pectivos indicadores con los siete temas fundamentales de la Res­ponsabilidad Social detallados en el capítulo 6 de la ISO 26000.


No sólo fue pionera de este im­portante hecho en el país sino en toda la región de LATAM y una de las primeras en el mun­do; otras organizaciones del país están en ese mismo camino pe­ro, como en toda encomiable ac­ción humana, los pioneros perdurarán, tendrán seguidores y, quienes no lo hagan, serán so­metidos al implacable escrutinio de sus grupos de interés que claman, cada vez con mayor ape­tencia, por la transparencia y rendición de cuentas.