Lovemarks, ¿Por qué amamos las marcas que amamos?

Lovemarks, ¿Por qué amamos las marcas que amamos?

Hay amores a primera vista, hay amores que nos conquistan después de muchos años de esfuerzo y dedicación, otros que nos enamoran y desenamoran rápidamente. Nadie puede explicar qué es lo que nos genera ese sentimiento de atracción total hacia el ser amado.

Por: Ximena Ferro, Coordinadora de la Carrera de Comunicación Publicitaria de la Universidad San Francisco de Quito


¿Cómo nos enamoran?
Normalmente nos enamoramos de las mar­cas que reflejan la misma personalidad que poseemos o que deseamos poseer. Creamos una conexión emocional con las marcas que reflejan características similares a las nues­tras. Los consumidores se vuelven entusiastas cuando las marcas están en constante ali­neación con sus gustos individuales. Aque llas que apoyan las causas que nos interesan. ¡Eso es amor!
 

Las marcas saben que deben ecuchar constantemente a sus consumidores, deben seguirlos, apoyarlos, cortejarlos, y princi­palmente, ser compañeros cons­tantes de sus actividades. En el momento en que las marcas es­cuchan a sus consumidores, pue­den adaptarse fácilmente a sus nuevas necesidades e incluso mu­cho mejor si se adelantan a ellas.
LAS MARCAS QUE SE POSICIONAN EN EL CORAZÓN PERDURAN POR SIEMPRE. ESTE ES EL REFLEJO DE UNA LOVEMARK.
Parte del amor que tenemos ha­cia las marcas tiene que ver con sentirnos comprendidos. Cuando las marcas hablan nuestro mismo idioma, comparten nuestros gus tos y muestran publicidad que nos gusta, nos veremos atraídos hacia ellas.

En la actualidad, el Marketing está directamente relacionado con la Psicología. Ya no se crean productos sin sentido, todo es el resultado de escuchar a los con­sumidores y adaptarlos para sa­tisfacer necesidades. Las inves­tigadoras de Marketing realizan miles de estudios para conocer el verdadero gusto del consumidor. Dentro del campo deI Comporta­miento del Consumidor, (Schiff­man & Kanuk, 2008) se realizan muchas investigaciones de tipo interpretativo para llegar a cono­cer al verdadero consumidor.

El carácter del sujeto guiará sus pasos para relacionarse con los productos. Existen personas mu­cho más abiertas, arriesgadas y quizás innovadoras que están dispuestas a probar productos que nadie más ha analizado aún.
Además, se han desarrollado in­vestigaciones etnográficas para distinguir a los individuos consi­derados “cool” (COOLHUNTING) para definir junto a ellos cuáles serán las tendencias del mercado y la utilización de productos. Si las personas consideradas “cool” aprueban el producto o la marca, lo más seguro es que tenga aco­gida en el mercado.

Aparte del “CoolHunting” existen muchas otras técnicas para cono­cer a los consumidores. Los más utilizados en Ecuador son los Fo­cus Group o Grupos Focales que se refieren al estudio que se rea­liza a un grupo entre siete a 10 personas donde una de ellas guía la conversación para que el gru­po opine dinámicamente sobre lo que se necesita aprender. Las em­presas de investigación de merca­do están creando sistemas para entender a los consumidores, mu­chas de las veces colocan cámaras de video en lugares de venta del producto para analizar al consu­midor mientras realiza la compra.

Muchos clientes son fieles a la marca porque ella recuerda sus cumpleaños, les envía una tarjeta de felicitación (que incluye algu­na promoción de descuento pa­ra sus compras de ese día) y otras tarjetas de regalo para cenas en restaurantes, chequeos dentales y masajes. ¿Cómo no amar a una marca así?

Construcción de una lovemark
El público espera ciertas caracte­rísticas de las marcas que ama, la mayoría se ha enamorado por los siguientes aspectos:
Calidad es Calidad, un vital in­grediente. Todos los consumido­res esperan beneficios básicos de un producto: que funcione bien, que dure lo suficiente, que contenga los ingre­dien­tes que dice tener, que haga lo que dice hacer. Obviamente, to­do lo que viene extra es una sor­presa que agrada a los consumi­dores.

Posicionamiento: esta palabra reconocida entre los publicitas y la gente de Marketing se refie­re al lugar que ocupa una mar­ca en la mente de las personas. Las marcas más fuertes como las ‘Marcas para amar’ tienen un po­sicionamiento único que las ca­racteriza de por vida.

Reposicionamiento: el posicio­namiento se consigue a través de varias herramientas como la comunicación, la clari­dad de la imagen, el ser­vicio que se brinda, el empaque. Sin embar­go, hay ocasiones que la marca debe cambiar ese po­sicionamiento si es que no es el que los direc­tores de la em­presa desean.

Comunica­ción: cuan­do una perso­na adulta habla con un grupo de niños, lo más probable es que se agache para es­tar a la misma altura que ellos. Lo mismo debe hacer una mar­ca cuando quiere hablar con su público, debe po­nerse en la misma situación que ellos.

Si una marca quiere llegar a un grupo de gente joven, es necesa­rio que hable en su idioma, con los modismos que utilizan los jó­venes, por ejemplo. Para que una marca se comunique efectiva­mente con su target, deberá es­tudiar mucho a su grupo obje­tivo, conocer todos sus gustos, opiniones, formas de vida y todo lo que sea necesario para poder entenderlos mejor.

La comunicación debe ser clara y consistente. Y deberá repetir­se las veces que sean necesarias para que el consumidor reciba el mensaje, lo digiera, lo acepte y, finalmente, modifique su acti­tud. A lo largo de la vida de una marca es necesario que ella co­munique lo indispensable, pero lo principal es que sepa oír. Una marca es como un amigo, nadie quiere únicamente oír al amigo sobre lo maravilloso que es, tam­bién quiere que lo oiga y le de su tiempo.

Ser el primero: una de las ven­tajas de las empresas innovado­ras es que al momento que en­tran primero al mercado son las primeras en posicionarse y, gene­ralmente, el público las recordará siempre como la marca líder en la categoría.

Perspectivas a largo plazo: es necesario invertir en la marca a largo plazo si se quiere que se mantenga vigente. Mantener a la marca como líder no es bara­to, es importante que esté al día, entretenida y que se mantenga comunicada con su gente. Con un mundo tan ajetreado como el actual, si una marca deja de ha­cer bulla, enseguida vendrá otra a derrocarla. Una Lovemark está constantemente con sus clientes, es parte de su vida.