Jack Welch: Claridad y objetivos altos
El mejor CEO de la historia advierte sobre la necesidad de ser directo con los colaboradores.
| Los negocios no difieren mucho de la vida, de sus problemas y encantos. En el mundo empresarial y en cualquier espacio e interacción social hay un eje transversal -y crucial- para vivir con tranquilidad: la franqueza. Sobre esta materia, el estadounidense Jack Welch tiene mucha tela por cortar. Reconocido como el mejor CEO de la historia, Welch asegura que “la falta de franqueza es el mayor defecto no escrito presente en los negocios”. Agrega, “primordialmente porque bloquea toda idea inteligente, toda decisión rápida y a todo buen empleado que quiere ayudar. Es lo peor de lo peor”. Con esa premisa, Jack Welch hizo resurgir a un imperio llamado General Electric (GE). Y ni bien llegó a la posición máxima, CEO y Consejero Delegado de la empresa, dejó muy en claro que la falta de franqueza es especialmente terrible cuando hace que los supervisores, por citar un ejemplo, no proporcionen a sus subordinados un feedback riguroso en un estúpido intento por “ser agradable”. Tal como explicaba Welch, “luego llega la recesión, hay despidos y los trabajadores se preguntan “¿Por qué yo?”. Es ahí cuando descubren que su jefe no estaba contento con el trabajo que venían desempeñando”. | ||
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El mito de la gestión empresarial John Francis Welch, más conocido como Jack Welch, marcó un antes y un después en lagestión empresarial durante las últimas décadas del siglo XX. Él mismo admite que siempre tuvo muy claro lo quequería ser y cómo conseguirlo. En 1973, 13 años después de empezar a trabajar en el conglomerado estadounidense General Electric (GE), expuso de manera franca y directa su principal objetivo en un informe sobre su rendimiento destinado a sus superiores: llegara ser Consejero Delegado del grupo. | ||
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Resbalón no es caída Semanas antes de su cumpleaños 65, Welch sorprendió al mercado al aplazar su proyecto de retirarse a Connecticut para jugar al golf y esquiar con su esposa, Jane, tras anunciar la compra de Honeywell por USD 44 000 millones. Welch decidió que no podía marcharse en abril de 2001, como tenía previsto, tras la junta de accionistas, sin asegurarse de que la integración de semejante gigante fuera un éxito. Su jugada maestra no se concretó, pero fue el momento para una nueva lección empresarial: “he aprendido que los errores pueden ser tan buenos profesores como el éxito”, comentó el CEO. |