martes, 20 de noviembre de 2018
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El mundo adeuda 217 billones de dólares
 
El mundo adeuda 217 billones de dólares
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17-abr-17    
 
La deuda acumulada de la economía mundial da vértigo. El mundo adeuda 3,3 veces su PIB, o lo que es lo mismo, USD 217 billones, la mayor parte en manos privadas y de países avanzados. Así lo asegura un reportaje de la revista Forbes.
 

La deuda –pública y privada– ha alcanzado unas proporciones desmesuradas y su crecimiento parece no tener freno. En los primeros nueve meses de 2016, la deuda global creció en USD 11 billones, lo que equivale aproximadamente al PIB de China, la segunda economía mundial. "Las políticas ultra expansivas llevadas a cabo por los bancos centrales con el objetivo principal de depreciar sus divisas han puesto un detonador a este gigantesco volumen de deuda. Francamente, creemos poco probable que se pueda repagar esta ingente cantidad de deuda. El caso más próximo que tenemos es el griego, con un nivel de deuda pública en relación al PIB del 182%, con tres rescates financieros y negociando actualmente el siguiente", afirma a Forbes Luis Bononato, de Global Allocation, que gestiona EUR 102 millones de euros en activos.


El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF en inglés), un lobby del sector financiero, ha alertado la vulnerabilidad de la economía mundial, especialmente para gobiernos y empresas con importantes necesidades de refinanciación, ante un posible escenario de subidas de los tipos de interés y definido además por desafíos nada desdeñables como un crecimiento económico moderado, la debilidad de los beneficios empresariales, el fortalecimiento del dólar y el plausible aumento de la rentabilidad de la deuda soberana que finalizaría con un largo período de retornos negativos. Asimismo, la aplicación de políticas más proteccionistas y el proceso del brexit añadirían más incertidumbre, junto con el riesgo de un encarecimiento del coste de la financiación. Particularmente, el IIF alerta de las consecuencias que podría suponer una alteración del papel de la City londinense "dada su importancia en la emisión de deuda y de productos derivados (especialmente por empresas europeas y de países emergentes)".


El volumen de la deuda global no ha dejado de crecer durante los siguientes siete años al estallido de la crisis financiera (2007). Es como si la economía mundial después de haberse precipitado hacia la Gran Recesión, precisamente por un exceso de endeudamiento por la abundancia de dinero barato, siguiera ‘enganchada’ a la deuda, en menores dosis, pero negándose una rehabilitación. Un informe de la consultora internacional McKinsey estima que la economía global aumentó en USD 57 billones su endeudamiento durante ese período, elevando la ratio sobre el PIB del planeta en 17 puntos, y destaca los potenciales riesgos que representan para la estabilidad financiera la incorregible adicción de los gobiernos de los países avanzados a acumular deuda y la rapidez con que los secunda China.


"El nivel de riesgo siempre va en relación a la capacidad de pago y, muy especialmente, a la confianza de los inversores en esta capacidad. Ahora mismo, aún con los esfuerzos del gobierno chino por intentar reconducir la situación, observamos mayores riesgos por el sistema de shadowbanking. Actualmente los préstamos entre las empresas se estiman en más de CNY (Yuan chino) 13 billones (EUR 1,8 billones). Cuando no se puede cuantificar realmente lo que hay detrás de los activos, ni tampoco su capacidad de repago, suceden crisis como la que vivimos en 2007", añade Bononato.


McKinsey subraya tres áreas de riesgo emergente: "la subida de la deuda soberana, que en algunos países ha alcanzado tal nivel que será necesario hallar nuevas fórmulas para reducirla; el continuado incremento de la deuda de las familias –y de los precios de la vivienda– a nuevos máximos en el norte de Europa y en algunos países asiáticos; y el aumento de la deuda en China, que se ha multiplicado por cuatro veces, alimentada por el mercado inmobiliario y la banca en la sombra".


Datos más recientes, elaborados por el IIF cifran la deuda acumulada de las principales economías avanzadas en los tres primeros trimestres de 2016 en USD 165 billones (las tres cuartas parte de la deuda global), distribuida en deuda privada, soberana y de empresas (financieras y no financieras), lo que equivale a casi cuatro veces su PIB agregado. Sus gobiernos en el último decenio han sido especialmente activos en el recurso al endeudamiento acumulando unos USD 50 billones. Países como Reino Unido y Japón han registrado los mayores incrementos, mientras que España y Portugal han reducido sus ratios con respecto al PIB, sobre todo sus respectivos sectores financieros.


Un problema adicional que presentan las economías desarrolladas es que la solvencia de su sector empresarial ha continuado deteriorándose en el tercer trimestre, especialmente en el sector no financiero de Estados Unidos. Concretamente, el apalancamiento de las empresas no financieras que cotizan en el MSCI (índice de 1.644 firmas cotizadas de 23 países), medido por la relación deuda/ebitda, alcanzó un máximo nunca visto de alrededor de 1,6 veces.



Fuente: Forbes.es

 
 
 
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