En un momento crítico para la humanidad, la urgencia de proteger a los refugiados es vital, así lo recalca Federico Luis Agusti, Representante de ACNUR en Ecuador, a quién revista Ekos entrevistó para profundizar en una de las problemáticas más urgentes de nuestro tiempo: la movilidad humana. Él nos dio su perspectiva integral y detallada sobre la situación actual de los refugiados a nivel global, con un enfoque particular en América Latina. A través de esta conversación, exploramos no solo las cifras alarmantes que caracterizan esta crisis, sino también el papel crucial de organizaciones como ACNUR y el sector privado en la protección y la integración de este grupo vulnerable. La dicotomía de la movilidad humana: refugiados y migrantes Federico explica que, el fenómeno de la movilidad humana se divide en dos grandes categorías: el desplazamiento forzado y la migración voluntaria .“Los migrantes toman la decisión de buscar mejores condiciones de vida, mientras que los refugiados se ven obligados a huir para proteger sus vidas y la de sus familias”. Esta distinción es crucial para comprender la complejidad de los flujos de personas, como la evidenciada en las situaciones de los venezolanos, donde se mezclan ambas realidades, detalla el experto. Cifras alarmantes y la escalada del desplazamiento forzado “Actualmente, hay alrededor de 115 millones de personas desplazadas de manera forzada a nivel mundial, la cifra más alta registrada en la historia. Esto representa más del doble de lo que se registraba hace una década, lo que refleja la incapacidad de la comunidad internacional para prevenir y resolver conflictos”. El alto funcionario también mencionó que, el 20% (1 de cada 5) de la población desplazada está en las Américas. “Sin duda, el desplazamiento de venezolanos, es el más grande en América, ya estamos cercanos a los 8 millones de personas que han salido del país, hablamos de cerca del 20% de la población de Venezuela, un número brutal en términos de pérdida de capital humano”. El impacto en América Latina y la respuesta regional América Latina enfrenta desafíos significativos debido al desplazamiento de personas de países como Venezuela, Honduras, Guatemala, El Salvador, Colombia, Haití y Cuba. Estos movimientos poblacionales están impulsados por una mezcla de factores, incluyendo violencia, inseguridad económica y política, y el desplome de las instituciones democráticas. En este contexto, “Ecuador se ha destacado por su enfoque progresivo hacia la integración de refugiados en el ámbito laboral y económico a través de la educación y el empleo”, admite el experto. Además, Federico subraya la importancia de abordar las necesidades básicas, incluyendo alimentación, vivienda y atención médica, para aquellos que recién llegan, enfatizando también la protección legal, “en especial para mujeres y niños en situaciones vulnerables. Los países con mayor éxito en la integración de refugiados han sido aquellos que han desarrollado políticas eficientes para integrar laboral y económicamente a la población recién llegada”. Él pone como ejemplo a Ecuador, donde el porcentaje de población extranjera es significativo: 3%, “para ponerlo en perspectiva, es un número gigante, si lo comparamos con los países más desarrollados del mundo, Estados Unidos tiene un 14% de la población extranjera, Canadá un 22%. La integración de refugiados no solo es un desafío, sino también una oportunidad de desarrollo”. El marco jurídico y Convenciones Internacionales La Convención de Ginebra sobre Refugiados y la Declaración de Cartagena son fundamentales en el marco jurídico internacional para la protección de refugiados. Estos documentos han evolucionado para reconocer una gama más amplia de circunstancias que obligan a las personas a buscar protección internacional, como la violencia generalizada y los conflictos internos. También te puede interesar: Movilidad ejecutiva internacional la pirámide de la empleabilidad y el impacto en la movilidad de talento en América Latina Desafíos y oportunidades para el sector privado El sector privado juega un rol crucial en la integración de refugiados, ofreciendo oportunidades de empleo y aprovechando su capital humano. “La inclusión de refugiados en la economía no solo es un acto de solidaridad, sino que también representa una oportunidad comercial significativa. Estudios recientes indican que la inclusión económica de refugiados podría generar mercados millonarios, beneficiando tanto a las empresas como a la economía en general”. Tomando en cuenta todos estos antecedentes, la movilidad humana, más allá de ser un desafío, representa una oportunidad para construir sociedades más inclusivas y resilientes. La colaboración entre gobiernos, organizaciones internacionales como ACNUR y el sector privado es esencial para garantizar la protección y la integración efectiva de los refugiados. “Este esfuerzo no solo es un imperativo moral, sino también una estrategia inteligente que puede impulsar el crecimiento económico y la innovación”, concluye