El sector constructivo consume gran cantidad de recursos naturales en términos como el agua, la luz o los combustibles además de los propios materiales para la construcción como madera o minerales. La utilización de tales recursos no solo afecta al uso directo de las edificaciones, sino también a toda la industria indirecta que circunscribe y colabora con la construcción. La transición hacia un concepto circular de la economía donde las tres erres (reducir, reciclar, reutilizar) sean las protagonistas es vital para paliar los malos hábitos de la humanidad para con el planeta y su supervivencia, por lo que aquí dejamos 4 variables básicas que marcarán la construcción del mañana: 1. Estrategia de economía circular en plásticos: La principal característica de esta iniciativa es maximizar el valor de los materiales y recursos durante el mayor tiempo posible, devolviéndolos al ciclo de vida mediante su transformación o reciclaje y minimizando así la generación de residuos. 2. Eficiencia energética: La base de la transición energética parte de la utilización de energía renovables en el día a día del consumidor. Así, las nuevas tecnologías han hecho progresar al sector de la energía solar y eólica de forma que se puedan incorporar definitivamente a las nuevas construcciones. La alimentación a través de estas energías renovables tiene cada vez mayor impacto y se va a ir incrementando con el tiempo hasta convertirse en un producto sustitutivo y complementario de las energías tradicionales. Aquí el principal reto consiste en dar el salto cualitativo hacia una energía sostenible incluyendo todo el ciclo de vida de una vivienda: construcción, uso y demolición. La investigación en nuevos productos de revestimiento, o el redescubrimiento de algunos olvidados para la causa, es otra de las claves para una mejora de la eficiencia energética, ya que progresivamente irán sustituyendo a las materias primas que actualmente se utilizan y que consumen gran cantidad de energía. Por último, otro punto relevante para promover sistemas energéticos más eficientes es la climatización, ya que es un foco clave en el consumo diario de energía. Las medidas que las nuevas construcciones están tomando para mejorar la climatización son los aislamientos de la luz solar, sensores de luz e instalación de sistemas de seguimiento sobre el consumo energético y el gasto de CO2. Las alternativas más eficientes en contraposición a la alimentación tradicional que promueve la nueva legislación europea son el suelo radiante, la aerotermia y la ventilación de doble flujo. También te puede interesar: Holcim se convierte en la empresa de construcción más ‘verde’ del país 3. Materiales sostenibles Como no puede ser de otra manera las tres erres también se aplican al ámbito de los materiales utilizados en la construcción. La elección de los recursos para las nuevas construcciones y las rehabilitaciones se rige por elementos restaurados, reciclados y sostenibles que sean respetuosos con el medio ambiente. Por esto cada vez está teniendo mayor importancia una correcta selección de los materiales en la construcción y optar por aquellos que hayan sido certificados desde el punto de vista medioambiental. Tal y como hablábamos en el siguiente post acerca de las Certificaciones ambientales en la edificación. Una forma más de ayudar a frenar el cambio climático a través de los materiales es comenzar a seguir de forma estandarizada un criterio de cercanía en la compra de recursos, ya que así se minimiza el transporte asociado a la construcción y por tanto se generan menor cantidad de gases de efecto invernadero. Los fondos europeos Next Generation supondrán para España la recepción de 140.000 millones de euros en transferencias y créditos en el período 2021-2026, de los cuales 6.000 millones irán destinados rehabilitar edificios con el objetivo de paliar los costes diferenciales entre utilizar materiales sostenibles o contaminantes una clara apuesta por la construcción ecológica. 4. Cambio en los planes de ordenación urbanística Hasta bien entrado el siglo XXI, España, al igual que la mayoría de los países de nuestro entorno, priorizaba las nuevas construcciones en sus ordenamientos jurídicos. Esta tendencia se ha visto invertida de forma casi absoluta, ya que en las futuras metrópolis superpobladas en las que residirá la mayor parte de la población en occidente no existirá suelo urbanizable donde realizar nuevas construcciones, por lo que el futuro es la reconstrucción y rehabilitación. La principal ventaja de la rehabilitación de edificios reside en la reducción de emisiones, ya que se evitan los levantamientos de nuevas estructuras y minimiza la mayoría del impacto ambiental que conlleva una nueva construcción. La gestión urbanística institucional se dirige hacia una construcción sostenible, que implica nuevas formas de comunicación interurbana como el carril bici, incrementar las zonas verdes y peatonalizar el núcleo central de la ciudad limitando la presencia de transporte privado. Con estas iniciativas se reduce el consumo de agua, de materias primas y de energía, así como que se minimiza la huella de carbono y se mejora la calidad del aire de la ciudadanía. Todas estas tendencias vienen a reafirmar el compromiso general europeo con el planeta y el respeto ambiental. La reutilización de materiales especialmente sensibles como los plásticos; la apuesta por materiales sostenibles y energías renovables, y el fomento de la rehabilitación frente a las nuevas construcciones son las principales directrices que marca Europa en materia de construcción sostenible. Y en ABN escuchamos a la sociedad y al mercado y, por ello, incorporamos todas estas tendencias en toda nuestra cadena de valor. La sostenibilidad forma parte de nuestro ADN, y seguimos apostando por la innovación, que para nosotros va de la mano con el compromiso medioambiental.