Respeto, reflexión y sostenibilidad. Con estas tres palabras podemos describir el trabajo de José Daniel Terán, el visionario CEO de A1 Arquitectura Avanzada, quien ha sido reconocido como uno de los empresarios líderes menores de 50 años en el prestigioso ranking del NYC Journal “50 under 50”. Este logro destaca su contribución al mundo de la arquitectura y el diseño, siendo el único ecuatoriano en formar parte de este selecto grupo. Hidden Stone House, un punto de partida hecho de piedra: José Daniel nos cuenta que su proyecto insignia, Hidden Stone House, una obra que fue muy mediática, ha tenido una gran repercusión internacional desde su lanzamiento, lo que le permitió participar y ser reconocido con galardones en concursos internacionales, como el Architecture Masterprize, Paris Design Awards, Kyoto Global Design Awards, entre otros; lo que marcó el inicio de su reconocimiento a nivel global. Sin duda, el premio de Kyoto fue el que ha dejado una huella importante en su trabajo, ya que es la filosofía de los japoneses la que le ha impulsado a tener una visión sobre la naturaleza y la arquitectura, mucho más cercana y sobre todo, humana. Así, tras su éxito en eventos y premios internacionales, José Daniel fue contactado por el NYC Journal para participar en su lista “50 under 50”, que destaca a jóvenes empresarios que están liderando cambios en sus industrias. El origen es el método, solo es cuestión de “volver a lo natural” El compromiso, conocimiento y excelencia de José Daniel Terán han tenido un impacto duradero en la arquitectura ecuatoriana. De esta manera, el arquitecto presentó un análisis crítico de la situación urbana de las ciudades de Ecuador, especialmente de Quito, destacando cómo la falta de integración de la naturaleza en el diseño urbano ha provocado problemas como el calentamiento de la ciudad y las inundaciones. Para evitar esto, José Daniel propone la reintegración de la naturaleza en la trama urbana, citando ejemplos como el plan urbano de Hamburgo, que aboga por eliminar superficies sólidas para reintegrar áreas verdes en el centro de la ciudad, todo en un esfuerzo que se obtiene al “comprender cómo la vegetación puede regular la temperatura urbana y mitigar los efectos del clima usando la lógica de la naturaleza”. Simbiosis: la arquitectura y la naturaleza deben estar juntas y revueltas En un pequeño viaje al pasado, donde las casas tenían jardines, patios y las calles no carecían por completo de espacios verdes, la vegetación de la ciudad cumplía con un papel esencial: absorber parte de esta radiación y actuar como una especie de filtro natural.Sin embargo, como José Daniel explica, el aumento de superficies sólidas y la disminución de áreas verdes permeables, hacen que “el exceso de radiación se convierta en un desafío para el confort térmico en los edificios”. Por eso, el arquitecto recomienda que los proyectos sean sostenibles desde el diseño de la obra hasta el fin de la construcción de la misma. “Es importante aprovechar estratégicamente la orientación hacia el sol y los patrones de viento para la ventilación de los espacios urbanos, permitiendo la disipación rápida del calor acumulado en las superficies sólidas de los edificios” explica José Daniel, quien insiste en que se utilicen materiales que absorban y disipen el calor, que se use la tecnología que tenemos a la mano para ahorrar luz y reducir la necesidad de sistemas de climatización artificiales, promoviendo así la sostenibilidad en el diseño arquitectónico. Proyectos que inspiran: 3 casos que prueban que la construcción sí puede ser sostenible AOKI: Este proyecto multifamiliar desafía la tipología tradicional de conjuntos habitacionales. En lugar de calles sólidas y calurosas como áreas comunes, A1 Arquitectura Avanzada creó un “corazón verde lleno de vegetación y árboles”. Este enfoque promueve un entorno fresco y seguro donde las familias pueden interactuar y los niños pueden jugar, mientras se fomenta la sensación de comunidad entre los residentes. Universidad Luis Vargas Torres de Esmeraldas: La propuesta para el nuevo campus de la Universidad Luis Vargas Torres de Esmeraldas destaca por su enfoque sostenible e innovador. Este proyecto de 100 hectáreas tiene capacidad para 20,000 estudiantes y está diseñado para reducir su impacto ambiental. Estrategias como un “laboratorio metabólico” con humedales para gestionar el exceso de agua de lluvia demuestran el compromiso de la arquitectura de José Daniel con la sostenibilidad y el respeto por el entorno natural. Proyectos en Galápagos: No es novedad que construir en las islas representa un desafío único debido a la fragilidad del ecosistema. Sin embargo, en el estudio de José Daniel, están comprometidos a diseñar proyectos que se integren armoniosamente con la naturaleza local. Ejemplos incluyen casas mimetizadas con el entorno y la implementación de techos verdes para aprovechar al máximo los recursos hídricos limitados de la isla. Estos proyectos demuestran que la sostenibilidad puede ser parte integral y beneficiosa de cualquier desarrollo arquitectónico.