Es más, el estudio plantea que el 25% de la muestra no los cumplieron ni siquiera la primera semana de enero; 55% los abandonó antes de terminar el primer mes del año y 20% después de 6 meses. ¿Por qué si se tiene tan buena voluntad no es posible cambiar? Lo primero es que puede que tus objetivos no sean realistas, que no se adapten realmente a tu estilo de vida, o que quieras adoptar en tu vida lo que ves en las de otros (cosa que ocurre mucho con las redes sociales). Y esta situación lleva a frustraciones con uno mismo, a sentirte inmerso en una espiral de fracaso y a inseguridades sobre tus capacidades. Pero no quiere decir que siempre vaya a ser así. Estas son algunas estrategias para conseguir, de verdad, tus propósitos de año nuevo: 1. No te pongas muchas metas, sé honesto con lo que puedes abarcar Los cambios radicales no suelen funcionar, en cambio, las pequeñas variaciones que eres capaz de implementar en tu día a día, los que puedes repetir sin que te cueste muchísimo, son los que más éxito tendrán. Es la teoría del 1% que recoge el libro Hábitos atómicos. Si quieres dejar de fumar, hacer deporte y leer más, lo más probable es que si comienzas a hacer todo de golpe, colapses. Elige uno, y no implementes cambios radicales. Cuando lo consigas te sentirás tan bien que podrás asumir un nuevo cambio. 2. Olvídate de la impaciencia Ningún cambio de hábitos se produce de la noche a la mañana y la clave del éxito está en el largo plazo. Lo que ocurre es que muchas personas se sienten desmotivadas si no ven cambios en el corto plazo. Aún cuando hayas olvidado hacer tu nuevo hábito, no lo dejes. Simplemente retoma. No todo va a ser automático. No pasa nada. Si al final del mes has conseguido hacer 20 días sí y 10 no, ya habrás ganado mucho. 3. No tienes por qué romper con todo lo anterior Otro error muy común que hará que no formes parte de ese 8% de personas con éxito es que dejes de hacer las cosas que antes normalmente hacías. No tiene por qué comenzar con un "yo ya nunca más voy a...", puedes empezar con hoy haré esto menos y además implantaré esto otro. 4. No te falta motivación, te falta constancia La motivación no es una acción, es un sentimiento. Te sientes motivado, pero puede que otro día no. Por eso es absurdo que tus propósitos dependan de lo motivado/a que estés. En su lugar, las acciones son capaces de modificar esos sentimientos, es decir, puede que comiences una tarea totalmente desganado, pero al terminarla el hecho de sentirte realizado te hará estar mejor, el sentimiento ha cambiado. 5. Los hábitos que quieres incluir, ¿quién los impulsa? Por normal general se suelen querer incluir hábitos relacionados con la salud, dejar de fumar, hacer deporte, comer mejor, organizarte más... Todos son geniales pero, ¿qué expectativas tienes sobre ellos? También te puede interesar: Claves para alcanzar tu máximo potencial profesional en el nuevo año Separa la realidad de lo que se ha creado para ser estético y sé honesto/a contigo mismo/a. Si no te gusta el yoga, por ejemplo, no va a ser un hábito para ti, y no pasa nada por muy bueno que te digan que sea o por muy de moda que esté. Encuentra la manera de adaptarlo a tus gustos. 6. Anticípate a tus emociones Sí, hacer algo nuevo como leer en vez de estar con el móvil en la cama, da pereza, porque tu cerebro ya está acostumbrado a algo no quiere que se lo cambien. Pero una estrategia muy buena es anticiparte a ese sentimiento de rechazo o pereza, en vez de focalizar en el acto como tal, piensa en el futuro al más corto plazo, es decir, ¿cómo me voy a sentir al terminar de leer? Fuente: Business Insider