El sector empresarial puede ser líder en la reducción de la pobreza, mejorando los canales de distribución de alimentos, para combatir la desnutrición de áreas con acceso limitado a alimentos saludables, contribuyendo así, con la salud humana y ambiental. Esto se logra desarrollando capacidades y compartiendo conocimientos sobre técnicas de resiliencia agrícola y apoyando habilidades de comercialización para los diferentes entornos y mercados. Adicionalmente, para combatir el hambre, hay que luchar contra el desperdicio indiscriminado de alimentos, ya que un tercio de los alimentos producidos termina como desecho.Entonces, se requiere la colaboración de las cadenas de suministro, incluidos los agricultores, tiendas de comestibles, restaurantes y sociedad en general, para desarrollar procesos eficientes de gestión de alimentos y reducir su desperdicio. La ambición en el ODS 2: ‘Hambre Cero’ debe generar los cambios fundamentales y necesarios para eliminar el hambre a gran escala, lo que significa que el impacto de la acción, va más allá de las operaciones propias, apoyando a las comunidades que rodean las operaciones de punta a punta, incluido el pago de salarios dignos.Fuente: ONU, Guía de Liderazgo ODS / Fotos: Internet