Un total de 136 países pactaron un impuesto mínimo global del 15%, y con esta medida se espera generar un extra de USD 150.000 millones de impuestos al año, lo que ayudará a que las economías afectadas por la pandemia se recuperen. Esta nueva carga impositiva empezará a partir del 2023 y su objetivo es implementar un nuevo sistema impositivo internacional que se ajuste a la economía mundial digitalizada y globalizada. Los gobiernos siempre han tenido el desafío de gravar a las empresas multinacionales que tienen sus sedes en otros países, y que aumentó con el auge de las empresas tecnológicas. En la actualidad, países que tienen tasas impositivas corporativas relativamente bajas son sedes de las grandes empresas, quienes cumplen con la tasa de impuesto local y declaran sus ganancias provenientes de las ventas realizadas en otros países. Una práctica común y legal. El acuerdo tiene como objetivo evitar que esto sucede, principalmente de dos maneras. La primera impide que los países puedan competir unos con otros con tasas impositivas bajas, y el segundo hará que las empresas paguen impuestos en los países donde venden sus productos o servicios, en lugar de en donde declaran sus ganancias. Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), esta nueva medida afectará a USD 125.000 millones en beneficios de cerca de un centenar de las multinacionales más grandes y con más beneficios. Sin importar si algunas firmas reasignan los derechos impositivos desde sus países de origen a los mercados donde tienen actividades y si tienen presencia física allí, se espera que genere un impacto en las grandes empresas digitales tales como Facebook y Google. Fuente: BBC