En Ecuador, las edificaciones contribuyen de manera importante al consumo energético nacional, dependiendo de si se incluyen o no los usos industriales, con un mix compuesto principalmente por combustibles fósiles y electricidad. Reducir el consumo energético no solo disminuye la huella de carbono, sino que también impacta directamente en la rentabilidad y el valor de los proyectos. En Ecuador, el edificio de Produbanco en Ekopark demuestra cómo las tecnologías avanzadas generan resultados concretos: ahorros de hasta 60% en agua y 40% en energía. Los edificios inteligentes optimizan recursos mediante IoT y big data, lo que permite reducir costos operativos y emisiones hasta en un 50%. El ahorro energético en la construcción sostenible no es solo una práctica eficiente; es una estrategia que genera beneficios ambientales, económicos y sociales. Proyectos como Ekopark muestran cómo la optimización de recursos contribuye a un futuro más responsable y competitivo, fortaleciendo la sostenibilidad de los proyectos y el bienestar de sus ocupantes. La transición energética en Ecuador se acelerará a partir de 2025 gracias a inteligencia artificial (IA) e Internet de las Cosas (IoT), tecnologías que permiten optimizar el consumo energético, facilitar el mantenimiento predictivo y mejorar la gestión de redes eléctricas, contribuyendo a un uso más eficiente de los recursos y a la reducción de emisiones. Más allá de los beneficios ambientales y económicos, la eficiencia energética se ha convertido en un diferenciador competitivo. Inversionistas, usuarios y comunidades valoran cada vez más los proyectos que demuestran un compromiso real con la sostenibilidad, convirtiendo el ahorro de energía en un activo estratégico que refuerza la reputación y el valor de los desarrollos. También te puede interesar: Eficiencia energética e innovación hídrica El ahorro energético y la gestión del agua son hoy pilares indispensables de la construcción sostenible. Su correcta implementación permite optimizar recursos, reducir impactos ambientales y fortalecer la competitividad, al tiempo que contribuye al cumplimiento de los compromisos climáticos nacionales e internacionales. La industria de la construcción tiene la oportunidad de liderar esta transformación, construyendo un futuro más eficiente, resiliente y responsable. Por: Glauco Montagna, SAM Regional Segment Leader Water & Environment Segment de Schneider Electric