Sin embargo, es evidente que, dentro de este panorama, los partícipes del Mercado de Valores en su inmensa mayoría han demostrado una fortaleza encomiable al hacer frente a eventos totalmente impredecibles con señalado éxito. En efecto, la pandemia asociada al coronavirus ha obligado a todo el mercado, autoridades, casas de valores, administradoras de fondos, calificadoras de riesgo y demás partícipes a enfrentar un fenómeno desconocido a nivel mundial, que alteró profundamente no sólo los supuestos que los empresarios tenían respecto del devenir de sus empresas, sino que también la forma en que cada compañía llevaba a cabo su misión. Los ejecutivos se vieron obligados a adaptarse, sobre la marcha y con una enorme dosis de inventiva, a situaciones como el teletrabajo, cambios importantes en los mercados, cierre por periodos prolongados de puntos de venta lo que implicó nuevas maneras de servir a sus clientes y nuevas tecnologías que eran poco utilizadas y se volvieron masivas en corto tiempo. GLOBALRATINGS CALIFICADORA DE RIESGOS S.A. dentro de su metodología analiza varios factores que inciden en la determinación de una calificación: el entorno económico, el gobierno y administración de la entidad, la planificación y control del negocio, la formulación y el seguimiento de estrategias, métricas financieras y otros aspectos generales. Evidentemente, la situación descrita alteró, en algunos casos dramáticamente, muchos de los factores que inciden en la calificación. En más de una oportunidad se preguntó a la calificadora si la pandemia empujaría a todas las calificaciones a la baja. La respuesta fue un rotundo no. Las razones son múltiples: por un lado, la autoridad tomó una serie de medidas que permitieron a las empresas que lo requerían, reprogramar sus deudas a plazos más largos. Sin lugar a duda la circunstancia lo ameritaba, pero, sobre todo, la calificadora tomó en cuenta que se trataba de un periodo excepcional y que el mercado, como siempre lo hace, se adaptaría a lo que se llamó una “nueva normalidad”. El tiempo nos ha dado la razón. Por otra parte, muchas empresas demostraron una resiliencia encomiable ante la pandemia. Hubo que asumir reducciones de costos que muchas veces hicieron necesarias dolorosas medidas en términos de personas, pero poco a poco eso se ha ido recuperando. En los análisis realizados, se pudo ver como varios emisores sacrificaron utilidades y mantuvieron a su personal hasta que la situación se normalizara. El teletrabajo resultó una medida difícil de implementar por cuanto requirió de inversiones en una época especialmente difícil para adquirir las tecnologías necesarias. Todo eso se realizó en la inmensa mayoría de los casos. Las personas supieron adaptarse a esa modalidad de trabajo con todo el sacrificio que ello significó en cuanto a tiempo y horario. Fue tal la adaptación, que aún hoy muchas empresas mantienen esa modalidad de trabajo sin que sea indispensable. Pudimos ver en nuestros clientes como se hicieron ingentes esfuerzos por cumplir a cabalidad con las obligaciones con el Mercado de Valores. A modo de ejemplo, uno de los emisores del sector turístico cuya actividad quedó prácticamente en cero, respondió a pesar de no haber generado flujos operativos, el accionista canceló puntualmente sus obligaciones. Y no fue el único caso, hubo varios. Situaciones como la descrita requerían comprender el momento que se vivía. GLOBALRATINGS CALIFICADORA DE RIESGOS S.A. a través de una constante comunicación e indagación de la situación particular de todos y cada uno de sus clientes, tomó en cuenta la nueva realidad y la circunstancia diferente que hizo necesario un replanteo de la proyección de flujos y la capacidad de pago de las empresas lo que puso en evidencia todos los esfuerzos realizados y se pudo apreciar como los emisores cumplieron con los compromisos adquiridos. Evidentemente hubo casos en que algunos emisores no pudieron cumplir, pero fue un porcentaje muy minoritario y algunos de ellos están recuperándose. No era necesaria una baja generalizada de las calificaciones. No correspondía. Un aspecto primordial en la calificación es el carácter del deudor. Y los partícipes del Mercado de Valores ecuatoriano demostraron fortaleza y temple en momentos difíciles. Seguimos calificando en ese momento como lo hemos hecho siempre: con oportunidad y objetividad. Y el Mercado de Valores del Ecuador demostró que más allá de casos únicos y excepcionales, tiene una fortaleza encomiable. No nos equivocamos: tenemos un Mercado de Valores que salió fortalecido de una prueba a nivel mundial y debemos sentirnos orgullosos de ello.