Los bonos azules son parte de la nueva ola de bonos temáticos -como los verdes vinculados a energías renovables o eficiencia energética- surgidos recientemente en los mercados de capitales globales. Su propósito es “conectar” a los inversores con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. De momento, solo hay cuatro emisiones a nivel global en China, Finlandia y las islas Seychelles, pero el recorrido en la región es sumamente amplio. El mar representa el 60% del territorio soberano de 22 países de Latinoamérica y el 25% de la población vive en la costa, porcentaje que sube casi al 100% en el Caribe. ➤ Ver también: Créditos verdes: cinco bancos financian proyectos sostenibles en Ecuador A ello se suma que, tras la crisis económica provocada por la pandemia, se ha tensado aún más la capacidad fiscal de los gobiernos y que la mayoría de los países latinoamericanos “hayan ido para atrás” en sus niveles de desarrollo. Las estimaciones recientes apuntan a que los mercados emergentes necesitarán USD 20 billones hasta 2030 para afrontar los desafíos que supone el cambio climático, de los que los Gobiernos solo podrán aportar un 25%. Por eso, la sostenibilidad está estrechamente relacionada con la rentabilidad. BID Invest, brazo para el sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha sido uno de los pioneros en la introducción de estos bonos temáticos en la región y -desde 2017- ha participado en un total de 20 emisiones valoradas en USD 1,3 billones. Fuente: Revista Gestión Perú