Agosto se fue, pero las cálidas temperaturas permanecen en la región. El 88% del Estado sufre una sequía extrema, que se vuelve excepcional en un 47% de su superficie, favoreciendo el avance de los grandes incendios por kilómetros de vegetación seca. El fuego Caldor lleva 23 días asolando el norte de California. En la misma zona sigue activo el Dixie, el más grande, que ha consumido en 54 días 3.700 kilómetros cuadrados (370.000 hectáreas), una superficie mayor a la de Luxemburgo. La lluvia ponía generalmente el punto final a estos desastres de grandes dimensiones. Era la ayuda que necesitan los cientos de cuadrillas de miles de bomberos que trabajan para apagarlos. Pero eso era antes. ➤ Ver también: Las imágenes de la NASA que muestran la mayor sequía en casi un siglo en Brasil La presa Oroville, a 128 kilómetros al norte de Sacramento, la capital del Estado, está al 22% de su capacidad, su nivel más bajo desde 1968, año en que comenzó a operar. La falta de lluvia ha obligado a abandonar decenas de pequeñas embarcaciones de veraneo en este popular embalse de pesca y actividades deportivas. Otros barcos han sido puestos sobre columnas de madera para evitar que encallen ante el menguante nivel. La sequía dejó durante el verano solitarias imágenes en el segundo lago artificial más grande de California, que atrae cada año a miles de personas para la pesca de lubinas y salmones. A principios de agosto el nivel de la reserva hídrica, que está al 35% del promedio histórico, forzó a las autoridades a parar la hidroeléctrica Edward Hyatt. La planta produce el 1% de la energía promedio usada a diario en épocas de alta demanda, como el verano. Esta fue la primera vez que se apagó desde que comenzó a operar hace 53 años. El hito es un nuevo y preocupante antecedente para una zona que cuenta las lluvias de la temporada con los dedos de una mano. Las bajas reservas y las altas temperaturas han obligado a las autoridades a pedir a los 40 millones de californianos reducir su consumo de energía durante cinco horas por las tardes para garantizar el buen funcionamiento de la red. Estos eventos climáticos extremos, que se espera aumenten con el calentamiento del planeta, ya ha puesto en apuros a las infraestructuras energéticas de otros gigantes de Estados Unidos, como Texas. Esto no es un problema exclusivo de Oroville. De las 12 reservas hídricas que tiene California 9 están actualmente con una capacidad menor al 40%. Entre estas está el lago Shasta, el más grande del Estado y una fuente indispensable de agua para Sacramento y el valle central. Está a un 26% de su capacidad cuando su promedio histórico para el periodo es de 42%. El muelle de la zona ha sido movido 60 metros hacia dentro del cuerpo para poder mantener en funcionamiento los barcos. Fuente: El País