La multinacional, con capital méxicano, abrió las puertas a un joven de 22 años que tomó el reto de adquirir su primera experiencia laboral como supervisor de producción. Hoy, luego de 20 años, ha trazado un camino exitoso, transitando por varias gerencias y vicepresidencias relacionadas con marketing y nuevos negocios. Hace un año, Randall aterrizó en Ecuador para ocupar el cargo de CEO de Bimbo. Su caminar profesional lo ha expatriado 12 años de su natal y amada Costa Rica, permitiéndole experimentar distintas culturas, pues ha vivido en países como Guatemala, México, Brasil y ha tenido periodos de apoyo en Marruecos y Medio Oriente. La persona Grupo Bimbo fue la primera y la única empresa donde ha trabajado formalmente Lleva 20 años en la compañía Está casado Tiene un hijo de 21 años Randall, como bien lo admite, es producto de la educación pública de su país; estudió Ingeniería Química en la Universidad de Costa Rica, en San José. Además, cuenta con un MBA con énfasis en Finanzas; sin embargo, destaca que “el principal logro de mis profesores universitarios fue enseñarme a ser un solucionador de problemas”. Él recuerda claramente el día que eligió a Grupo Bimbo para iniciar su carrera profesional, fue un 19 de agosto de 2002. ¿La razón? “Se trata de una empresa fundamentada en valores, que tiene como centro a las personas” y eso precisamente es el ideal con el que fue criado. Para el alto ejecutivo el respeto a la regla de oro es vital, es decir, “tratar a los demás con respeto, justicia, confianza y afecto. A pesar de que estemos en un negocio y necesitemos conseguir resutados, no debemos olvidar que las personas son las que hacen a la compañía más grande”. El alto ejecutivo tiene claro que su marca personal proviene de sus padres. “Dos personas maravillosas”, que transformaron comunidades a pesar de escenarios desafiantes. “Fui criado en una zona rural, donde no había acceso a luz; 6 años vivimos de esa manera, esas son situaciones que nos marcaron. Mis padres eran profesores de primaria, con una misión de vida muy fuerte: transformar vidas” y ese es el legado que trata de transmitir en su día a día, a su equipo de trabajo. Una empresa cuyo ADN es crecer Grupo Bimbo, dentro del país, tiene dos de las marcas más relevantes de la panificación nacional: Supan y Bimbo. De acuerdo a Randall, el crecimiento y la innovación son los puntos de diferenciación. “El ADN de la empresa es crecer y hoy lo hacemos con la distribución. Parte de nuestro éxito es llegar a la mayor cantidad de puntos posibles. Por otro lado, cerramos 2021 arriba de doble dígito en toma de nuevos clientes y alrededor de un 12% de las ventas fueron por productos nuevos. 2020 fue similar. A pesar de ser años complejos, no se paró de innovar”. Pero, ¿hacia dónde innovar? “Hacia las tendencias del mercado, ofreciendo productos de alta calidad, que respondan a lo que el consumidor busca. En este sentido, el 100% dee nuestros panes son libres de saborizantes artificiales, convirtiéndose en una empresa clean label. Y para el 2022 continuaremos en la eliminación de los conservadores artificiales hasta el 2025”. Un estilo de liderazgo abierto Quesada se considera un líder abierto, que cree en la relaciones horizontales, pero también valora la excelencia, pues es así como se formó; esto significa, “dar lo mejor de uno, en todas las ocasiones posibles, para seguir creciendo”. La disciplina es otro componente fundamental para Randall, esto lo aprendió de sus entrenadores, cuando practicaba atletismo -entre los 14 a 24 años- y es algo que lo ha trasladado al mundo de los negocios. La inclusión de Bimbo nace desde el reclutamiento En Grupo Bimbo, la inclusión nace desde la directriz del reclutamiento, afirma el alto ejecutivo, quien además destacó algunos ejemplos. “Hoy, la fuerza de ventas, en nuestro canal de autoservicio tiene en un 80% a mujeres. Asimismo, en nuestras dos fábricas, tenemos una unidad de trabajo con personas con discapacidad intelectual y física, quienes logran metas y niveles altos de productividad, dan su 110% y eso genera admiración”.