Se trata de una estrategia integral que optimiza el uso de recursos desde el diseño hasta la operación, garantizando una gestión eficiente, responsable y regenerativa. En el contexto de la construcción, True Zero Waste implica incorporar principios de economía circular en todas las fases del proyecto. Desde el diseño arquitectónico, que debe priorizar estructuras modulares, desmontables y reutilizables; hasta la selección de materiales que pueden ser reciclados o reinsertados en nuevos procesos productivos. Durante la fase de obra, se prioriza la separación y clasificación de residuos en sitio, el uso de materiales reciclados o con bajo impacto ambiental, y el monitoreo constante de indicadores de generación y destino final. En la operación de edificios, esta filosofía se traduce en sistemas integrales de gestión de residuos, compostaje, reutilización de mobiliario y una cultura organizacional orientada al consumo responsable. Empresas comprometidas con este enfoque están demostrando que es posible reducir más del 90% de sus residuos enviados a disposición final. Adoptar el estándar True Zero Waste no solo genera beneficios ambientales, sino también económicos y reputacionales, posicionando a las organizaciones del sector como líderes en sostenibilidad. También te puede interesar: Circularidad y descarbonización en la construcción ¿Por qué los materiales importan? El impacto ambiental de una edificación no se limita a su operación. De hecho, en muchas construcciones, la mayor parte de las emisiones de carbono se concentra en los materiales utilizados: su extracción, fabricación, transporte e instalación. Elegir materiales sostenibles no solo permite reducir estas emisiones, sino también optimizar el ciclo de vida de un proyecto, mejorar la salud de sus ocupantes y elevar el valor del inmueble en el mercado. ¿Qué es un material sostenible? Un material sostenible es aquel que genera bajo impacto ambiental durante todo su ciclo de vida, desde la cuna hasta la tumba (o incluso hasta la reencarnación, si puede reciclarse). Entre sus principales atributos se incluyen: Bajo contenido de energía incorporada. Origen reciclado o reciclable. Extracción y producción responsables (social y ambientalmente). Durabilidad y resistencia. No toxicidad ni emisión de compuestos orgánicos volátiles (COVs). Producción local o regional que minimiza transporte. Certificaciones ambientales como: EPD, Cradle to Cradle, FSC®, entre otras. Por: Jhoana García, Directora Ejecutiva del CEES Profesional TRUE Advisor