Ya no se trata solo de si una organización será atacada, sino de qué tan preparada está para resistir, responder y recuperarse. En este contexto, la nube juega un rol clave en la construcción de ciberresiliencia, un enfoque que Ondú impulsa al acompañar a las organizaciones en sus procesos de transformación digital. A diferencia de los entornos tradicionales, la nube permite diseñar la seguridad desde una lógica preventiva y reactiva al mismo tiempo. Esto significa no solo reducir las probabilidades de un ataque exitoso, sino también minimizar su impacto cuando ocurre. Desde la experiencia de Ondú, los servicios cloud integran capacidades como monitoreo continuo, detección temprana de comportamientos anómalos y respuestas más ágiles frente a incidentes de seguridad. Uno de los principales aportes de la nube frente al ransomware es la protección de la información mediante respaldos automatizados y políticas de inmutabilidad. Esto impide que los atacantes modifiquen o eliminen las copias de seguridad, permitiendo a las organizaciones restaurar sus sistemas sin depender del pago de rescates. La capacidad de recuperar datos y aplicaciones en tiempos reducidos marca la diferencia entre una interrupción controlada y una crisis prolongada. Además, la nube facilita la segmentación de entornos, lo que limita la propagación de un ataque dentro de la infraestructura. Si un sistema se ve comprometido, el impacto puede aislarse sin afectar al resto de la operación. Esta arquitectura reduce significativamente los riesgos asociados a ataques laterales, comunes en entornos locales mal segmentados. Otro factor clave es la gestión centralizada de identidades y accesos, que ayuda a prevenir uno de los vectores más frecuentes de ataque: el uso indebido de credenciales. Al aplicar modelos como Zero Trust y autenticación multifactor, la nube refuerza el control sobre quién accede a los sistemas y bajo qué condiciones, fortaleciendo la postura de seguridad de las organizaciones, un principio que forma parte del enfoque de Ondú. En definitiva, la nube no elimina los ciberataques, pero cambia radicalmente la forma de enfrentarlos. Al combinar prevención, visibilidad y capacidad de recuperación, se convierte en un habilitador fundamental de la ciberresiliencia empresarial, permitiendo que las organizaciones continúen operando incluso en escenarios adversos y cada vez más complejos.