Una mampara nos divide (y protege) Al fin y al cabo, eso es lo que se espera encontrar en todo tipo de negocios y todos los espacios de atención al público. Las previsiones de futuro apuntan que los restaurantes tendrán que incorporar desinfectantes (incluso en aquellos con aspecto más sofisticado), reducir el aforo y introducir separadores. Las mamparas de metacrilato empezarán a entrar en las mesas y en las zonas de los consumidores. Los hoteles tendrán que reducir la decoración y simplificarla para evitar elementos que se puedan convertir en un foco propagador del virus. En el retail, también habrá que controlar el aforo, cambiar la disposición de las tiendas y aumentar las medidas de higiene. La ropa, por ejemplo, tendrá su propia cuarenta, tendrá que ser desinfectada a conciencia cada vez que alguien se la pruebe. Todo ello supondrá grandes cambios, un entorno demasiado dinámico y una situación en la que poco se sabe sobre cómo será el futuro. El papel de las redes sociales Uno de los elementos que ayudarán a las empresas a gestionar su presencia en esta situación serán las redes sociales. Análisis apuntan que las redes sociales podrán posicionarse más que nunca. Serán primero lo que ayude a comprender qué es lo que realmente quieren los consumidores y lo que esperan de las marcas y de las empresas. La escucha social ha sido crucial en los últimos años, pero puede servir para no operar a ciegas en un contexto en el que poco o nada sabemos sobre lo que va a ocurrir o lo que resultará clave. Eso sí, las compañías deben tener claro que ahora, más que nunca, el proceso tendrá que ser en dos direcciones. Por otra parte, y segundo punto clave, las redes sociales ayudarán a que las empresas acaben cayendo en lugares comunes y prejuicios. A eso hay que sumar que, por naturaleza, las personas son seres sociales. Teniendo en cuenta que estamos en confinamiento y que lo más probable es que la nueva normalidad traiga todavía movimientos reducidos y limitados, las redes sociales funcionarán como un antídoto a esa situación. Y a eso añaden que las comunidades y sus formas están cambiando. Las redes sociales pueden ayudar a ver un eco de cómo operan esos cambios. Más e-commerce De igual manera, los hábitos que los consumidores han adquirido durante estas semanas no desaparecerán por completo. La crisis ha sido una acelerante para el e-commerce y la transformación digital, haciendo que muchas empresas den el salto para sobrevivir al nuevo contexto. Por ejemplo, solo en Latinoamérica, 13 millones de usuarios de sus tarjetas han realizado por primera vez una compra online con una de sus tarjetas. La tónica ha sido global y el crecimiento del pago en e-commerce se ha registrado en muchas otras regiones. El boom continuará incluso en sectores y mercados en los que hasta ahora se habían resistido al tirón de lo electrónico. Para los supermercados online, este habrá sido su espaldarazo. Muchos consumidores se lanzaron a comprar en el súper online durante la crisis y muchos seguirán haciéndolo después. Las ventas de productos de supermercado seguirán creciendo en la red durante 2021 y más allá, alerta Euromonitor. Fuente: PuroMarketing