¿Cómo fortalecer una educación de calidad en Ecuador?
Responder a esta pregunta suele considerarse como complicado por lo complejo de los diversos factores de nuestro macroentorno, sin embargo, podría ser más sencillo de lo que la mayoría piensa. Sólo es cuestión de que todas las partes involucradas (autoridades y representantes sociales y estudiantiles), hagan a un lado sus diferencias y se sienten a plantear, proponer, debatir, llegar a consensos, comprometerse a tomar acción y evaluar los cambios que son tan necesarios.
Esta iniciativa suena maravillosa, pero en la práctica no es tan fácil. Como paso previo, hay que hacer un mea culpa por no establecer oportunamente políticas adecuadas y permanentes que logren una mejora continua del nivel académico y formativo, incluyendo el principio de que la educación comienza desde el propio hogar.
Y es ahí, en las familias, donde se deben inculcar realmente los valores, porque son el sello de identidad y motor comportamental de cada ser humano ante la sociedad. Pero eso no significa que las unidades educativas se hagan de lado. Su misión es reforzarlos dentro del proceso de formación del estudiante. Esto corresponde a los DECE, pero también a todos los actores de su entorno.
Sin embargo, son apenas los pilares. Para completar una estructura sólida hay que reintegrar a la malla curricular asignaturas como Urbanidad o Educación Cívica, que antes se daban y las consecuencias de su eliminación las vemos hoy con mucha frecuencia y que son de dominio público. Y también, incluir desde el Nivel Básico Elemental, a Emprendimiento, Proyectos y Educación Financiera, para que los estudiantes conozcan el significado de generar bienestar y sustentabilidad a largo plazo, y por supuesto, el valor del dinero.
Podría enumerar más acciones para una respuesta más clara y contundente a la pregunta que nombra al presente artículo, pero las indicadas son esenciales para, al menos, tener fundamentos para lograrlo.
Por: Andrés Rodríguez