Rusia y Ucrania son de los países proveedores de trigo y maíz más importantes a escala mundial. Debido a la guerra, el costo de estos productos se vio afectado. A finales de 2021, Ecuador importaba una tonelada de trigo en USD 400, precio que actualmente es de casi USD 520. Este incremento tiene repercusión inmediata en el precio de productos de panadería, molinería y sus derivados. Varios afiliados de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab) plantean su preocupación por el alza de costos como el trigo y la harina, los cuales reportan un incremento de precios del 70% y el 40%, respectivamente. Uno de las empresas socias menciona: “Existe una inflación interna de +17% de crecimiento de precios de insumos frente a las del año anterior”. Varias empresas del sector comentan que la logística de estas materias ya estaba afectada por la pandemia, y aseguran que para fin de año las complicaciones serán mayores. Al momento, el incremento de costos de fletes es de un 10% a un 20% sobre los valores ya incrementados desde el inicio del Covid-19. El conflicto no solo afecta a la materia prima de alimentos procesados, también a los insumos agrícolas como fertilizantes. A finales de 2021, el consumo de insumos rusos para la producción agrícola casi se había duplicado en comparación con 2020. Bajo este contexto, Christian Wahli, Presidente Ejecutivo de Anfab, asegura que los costos de producción agropecuarios tendrán cambios. Otros insumos como empaques, energía, ciertos aditivos y sistemas de maquinaría y logística también repercutirán directamente sobre los costos de producción. Por su parte, en los últimos cinco años, Ucrania había duplicado sus importaciones agroalimentarias desde Ecuador, alcanzando los USD 105 millones en 2021. Y en enero de este año, Rusia importó alrededor de USD 83 millones que, lamentablemente y lastimando la economía nacional, serán difíciles de cobrar. Anfab expresa su preocupación por esta coyuntura pues, sólo de momento, ya se ha contabilizado una reducción de ventas mensuales de USD 30 mil en solo una de las empresas afiliadas y considera que dentro del segundo semestre del año esto podría empeorar. Por tanto, la organización insta al Gobierno a tomar acciones breves que puedan mejorar las condiciones actuales a favor del consumidor del sector e incentivar acuerdos comerciales que logren el desarrollo de la industria. De acuerdo a la asociación, los efectos en el sector agroalimentario son irrevocables. Wahli asegura que durante los próximos meses se identificará si las empresas han tenido suficiente resiliencia ante esta situación y, de momento, sugiere informar a la población sobre el problema ya que, con la afectación a la industria, los consumidores también se verán afectados. Por: ANFAB Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas