Los mercados internacionales comenzaron a mostrar más señales de las afectaciones por la crisis ucraniana. Los productos energéticos lideran las jornadas de volatilidad que, posiblemente, se volverán la norma en la medida en la que continúe la tensión entre Rusia y Ucrania. El precio del petróleo Brent se acercaba a los USD 100 en las primeras negociaciones en los mercados internacionales. Así mismo, también subían la electricidad y el carbón. Gran parte de las exportaciones rusas están profundamente vinculadas con productos energéticos, como el petróleo y el gas. Este último es un punto importante en la crisis alrededor de Ucrania, pues Rusia es el principal proveedor de este combustible en Europa. El impacto de las sanciones La Unión Europea (UE) propuso este martes bloquear a las autoridades rusas el acceso a mercados y servicios financieros del bloque y sancionar a bancos que financian las operaciones militares en zonas separatistas de Ucrania, según un comunicado de la Comisión y el Consejo Europeo. En una nota conjunta, las dos instituciones se pronunciaron a favor de sanciones contra “aquellos que estén implicados” en el reconocimiento de la independencia de las dos regiones separatistas de Ucrania, gesto que consideraron “ilegal e inaceptable”, según reportó la agencia AFP. Los movimientos contra los bancos son una de las porciones cruciales, y más peligrosas, del abanico de sanciones en contra de Rusia por sus acciones en Ucrania. Esto tiene que ver, en esencia, con las dinámicas de operaciones cruzadas y tránsito de capitales e inversiones entre Europa y Rusia. En otras palabras, pegarle a los bancos rusos es, hasta un punto, impactar los sistemas financieros de los países detrás de esas sanciones. También te puede interesar: Cinco riesgos a corto plazo para la economía de Ecuador Por ejemplo, se estima que bancos en Alemania, Francia e Italia le han prestado miles de millones de dólares a clientes rusos (principalmente institucionales). Un escenario de sanciones contra Rusia podría poner en peligro la posición financiera de los bancos europeos, según advirtió el propio Banco Central Europeo. De acuerdo con una estimación del Atlantic Council, un centro de pensamiento que analizó las sanciones impuestas en 2014, la ronda actual de medidas podría llegar a costarle a Rusia unos USD 100.000 millones en créditos negados. Un informe de este instituto asegura, por ejemplo, que las sanciones impuestas en 2014 recortaron el crecimiento de la economía rusa: mientras el PIB global se ha incrementado en 2,3 % anualmente, el de Rusia lo ha hecho en 0,3 % cada año. Petróleo Los cruces de caminos económicos entre Rusia y Europa van más allá de sus sistemas financieros. Petroleras como Shell y Total tienen operaciones en conjunto con compañías rusas en su territorio y BP ha dicho públicamente que es uno de los principales inversionistas en Rusia, según reseñó el diario The New York Times. Airbus, el fabricante europeo de aviones, compra parte del titanio de sus aeronaves en Rusia, por ejemplo. Los impactos inmediatos de una serie de sanciones contra Rusia se sentirán en la volatilidad de los mercados de capitales a nivel global (en donde, de entrada, la especulación es casi una norma). Pero los efectos de fondo se sentirán en el largo plazo, impactos que podrían descarrilar la recuperación de cadenas logísticas y de algunas economías (particularmente en países vulnerables de regiones como África o Medio Oriente), empezando por la rusa, claramente. Comercio Además del riesgo financiero intrínseco, golpear la economía rusa también podría terminar por impactar algunas cadenas globales de suministros, que arrastran problemas desde 2020 que aún no han podido terminar de ser solucionados. Rusia es un jugador clave en el comercio internacional de petróleo, pero también de una serie de metales y trigo, entre otros productos clave. Por ejemplo, 43% del paladio que se consume en el mundo viene de territorio ruso; este es un metal fundamental en la fabricación de los motores para carros a nivel global. Fuente: El Espectador