Louis V. Gerstner Jr. de IBM lo describió diciendo que una organización no es más que la capacidad colectiva de su gente para crear valor. Pero si ese valor no está alineado a la estrategia, habrá ineficiencias. En otras ocasiones, el tema radica en una cultura rígida, sin capacidad de adaptación o potencial para reinventarse, innovar y pivotear al ritmo necesario. La verdadera ventaja competitiva y diferenciación, la tendrán empresas que alineen capacidades, cultura y estrategia y que, además, cuenten con culturas y organizaciones ágiles que puedan adaptarse rápidamente a los cambios necesarios. El concepto de valor ya no es el mismo que antes y eso requiere de un cambio de mindset, comenzando con los líderes de la organización. Debemos recordar que, si no tomamos las riendas de la cultura, la cultura tomará las riendas del negocio y se colocará sobre los resultados del mismo. ¿Cuántas grandes y “exitosas” empresas han fracasado porque la cultura no se adapta? Hay que buscar disrumpir la disrupción y eso requiere de una organización ágil: dinámica, rápida, con la capacidad de adaptación de una start-up y la estabilidad de una empresa eficiente y con fundamentos sólidos. La frase del reciente y fallecido CEO de Accenture, Pierre Nanterme, en cuanto al cambio y la digitalización es preocupante: “La digitalización es la razón principal por la cual más del 50% de las empresas Fortune 500 ha desaparecido desde el año 2000”. Adaptarse de manera ágil es un tema de supervivencia. En toda esta alineación cultural y estratégica y la búsqueda de una organización más ágil, nunca hay que dejar de lado el enfoque en esfuerzos sostenibles. Debemos siempre buscar gran coherencia entre lo que se busca y se vive en la organización (desde lo más complejo y relevante, hasta lo más sencillo como una reserva de una sala que puede llegar a ser burocrático y tedioso). Deberemos también, buscar una salud organizacional como fundamento; podemos lograr un gran desempeño de forma agresiva, centrándonos sólo en resultados, pero ellos serán siempre mucho más sostenibles cuando vayan de la mano de una buena salud organizacional. En efecto, la estrategia debe ser clara, pero la cultura; humana y alineada a la estrategia y todo esto se debe vivir de manera coherente día tras día.Por _ Gabriel Figueroa, Socio Director de Adbanz – People & Performance, España