Asegurar que la organización tiene la capacidad de adaptarse y de lograr los resultados de negocio esperados. Conocer y conectar con el talento top de la organización, cuidar que no exista fuga de colaboradores que son clave y valiosos para la empresa y los cambios comportamentales necesarios. Promover que los comportamientos claves sean demostrados y desplegados por todos los niveles de la organización, no sólo por los líderes formales. Desde PwC hemos desarrollado una metodología con cuatro acciones para facilitar las fortalezas culturales, pues ellas se traducirán en aceleradores de los cambios y resultados requeridos por los negocios: Diagnosticar: Se deberá hacer un inventario de la cultura empresarial, observando los rasgos que las personas utilizan para describir la empresa, sus líderes, los compromisos que se toman en serio y los comportamientos que se despliegan habitualmente, entre otros puntos. Enfocar: Una vez que se han analizado los rasgos culturales dominantes se deben definir los comportamientos críticos a promover para generar los cambios requeridos. Hay que entrar en los comportamientos claves, pues serán los patrones de acciones tangibles repetibles, observables y medibles que contribuirán al logro de los objetivos de la organización. Habilitar: Esta fase permitirá activar los elementos culturales definidos como claves para acompañar las necesidades estratégicas y de cambio organizacional. La hoja de ruta y el plan de acción que se defina en esta etapa va a ser única para cada organización, respondiendo a lo analizado en la fase de diagnóstico y lo determinado en la fase de enfoque. Medir: Deberíamos ofrecer matrices tangibles de cómo la intervención y habilitación cultural está impactando en el desempeño organizacional y en los resultados financieros. Recomendamos validar toda nuestra iniciativa con los líderes formales del negocio. Esto será clave para sumar su patrocinio y afinar alguna retroalimentación importante que se nos escape. Finalmente, podemos concluir que la cultura puede ser una fuente de fortaleza organizacional a medida que se amplíen y potencien los elementos correctos. También puede ser una gran debilidad si existe una falta de evaluación y acción sobre rasgos culturales deficientes. Si no gestionamos los cambios que son necesarios veremos desperdiciados los esfuerzos que realizamos y muy probablemente estaremos en la incapacidad de cumplir con los objetivos estratégicos de negocio. Por _ Diana Quimi | Senior Associate de Consultoría en Recursos Humanos | PwC Ecuador