Sin embargo, surgen inquietudes con respecto a si este crecimiento será sostenible en el tiempo, principalmente para las exportaciones ecuatorianas, en razón a los altos costos de producción en el país. Revista Ekos charló con la cabeza de CORPEI para conocer el impacto del acuerdo y qué temas están pendientes. Usted fue uno de los principales arquitectos del acuerdo con el bloque europeo. ¿Se siente satisfecho con los resultados alcanzados a la presente fecha? Un acuerdo comercial siempre es una oportunidad que se abre para crecer, pero solo es eso. ¡Una oportunidad! Dentro de estas oportunidades, hemos obtenido algunos beneficios, tales como: el crecimiento satisfactorio de nuestras exportaciones; mientras que por otro lado, los productos europeos que han entrado al país, han ampliado la capacidad de compra de los ecuatorianos, generando una sana competencia (por ejemplo, los vinos americanos se han visto obligados a bajar sus precios para poder competir con los europeos). Además, se han concretado ciertas inversiones y alianzas estratégicas con la UE, así como hemos visto mayor cooperación de ese destino en el país. Éstos, por mencionar algunos de los beneficios obtenidos. Por otro lado, creo que aún no estamos explotando todas las ventajas que nos abre ese acuerdo multipartes. Todavía no se aprovecha la oportunidad de ampliar nuestra canasta de bienes exportables, ni de extender el acceso de entrada a otros países de la Unión Europea, más allá de los tradicionales que son: España, Alemania, Holanda, Francia e Italia. Sin tratados de protección de inversiones, no podemos soñar en que llegue al país mayor inversión europea. En general, considero que se vierten serias amenazas sobre nuestro sector externo que hará más difícil la tarea de sacar el máximo beneficio a las oportunidades que nos presenta el acuerdo con la UE. ¿Cuáles considera que son las amenazas más peligrosas? Las condiciones que determinan el éxito de nuestras exportaciones no se muestran favorables. Primero, debido a las “Condiciones de Mercado”, las principales economías del mundo no están creciendo a niveles aceptables; mientras que el comercio global se está restringiendo, como consecuencia de las diferencias comerciales entre las grandes economías que están llevando a un mayor proteccionismo. Por otro lado, las inestabilidades en las tasas de interés y en el valor de las monedas, introducen otras presiones a nuestros exportadores, de lo cual estamos indefensos por no tener instrumentos de política monetaria que nos permitan corregir estos problemas. A lo anterior, se suma que nuestros competidores aprovechan los mayores incentivos que le están dando sus gobiernos para incorporar tecnologías e innovar en la producción. Como segundo punto están las “Condiciones de Producción”, podemos decir que en los últimos años han jugado de manera adversa para los exportadores. Las condiciones de contratación y remuneración del trabajador han provocado que los costos laborales crezcan de forma más acelerada que su productividad, encareciendo los costos de producción. Idénticas presiones han ejercido los mayores impuestos, contribuciones y tasas; así como, los excesivos trámites y controles a la gestión productiva. Igualmente, la ausencia de políticas internas, monetarias y fiscales, para paliar las condiciones adversas de Mercado y de Producción son factores que inciden en este panorama. No tenemos instrumentos de política monetaria, la política fiscal ha actuado en contra de las necesidades de los sectores exportadores. Las particularidades que usted ha señalado estarían indicando que no se vislumbra un buen panorama para las exportaciones. Exactamente. Las exportaciones han entrado en un proceso de desaceleración y los altos costos internos de producción nos llevarán a perder mercados y ceder espacio a la competencia. Y, ¿qué sucederá con las fuertes expectativas que el país tiene al Acuerdo suscrito con la UE? Paulatinamente se irá revertiendo el saldo favorable de la balanza comercial que, históricamente hemos tenido con el bloque europeo. Es posible que las exportaciones se estanquen, mientras que las importaciones de la UE seguirán aumentando. Bajo este panorama, ¿suscribir el Acuerdo fue una buena o mala decisión? Como dijimos al inicio, el Acuerdo nos abrió magnificas oportunidades que no las hemos aprovechado correctamente. Como país no hemos sabido hacer nuestras tareas. Dejamos que la competitividad y la productividad sean las tareas más abandonadas en los últimos años, llegando a una situación en que la producción ecuatoriana es muy cara y nuestros compradores prefieren a nuestros competidores; y esta realidad supera cualquier acuerdo comercial. Ante una situación no tan favorable, ¿qué se puede hacer? Hay que pensar en serio y de manera urgente en un plan emergente para robustecer las exportaciones. Esta urgencia de actuación debe apuntar a bajar los altos costos de producción; adecuar salarios con la productividad; no aumentar más impuestos, sino al contrario, devolver los impuestos a la exportación, tal como lo ordena la Organización Mundial del Comercio; establecer subsidios directos y perentorios, como lo hacen nuestros competidores; entre otras políticas extraordinarias y de emergencias. Con un mejor panorama interno, los empresarios deben profundizar el progreso técnico y buscar producir con mayor productividad y con un mejor uso de los recursos naturales.Por _ Dominic Burgos