La economía circular es un nuevo paradigma, que define una tendencia diferente de producir y de consumir, pero también una nueva manera de hacer economía. Esto implica generar nuevas oportunidades de negocio, fomentar la rentabilidad empresarial y potenciar su crecimiento de manera responsable, así lo explica Daniel Heredia, experto en sostenibilidad y economía circular,. “Se trata de un nuevo paradigma, que busca nuevas formas de generar riquezas, a través de prácticas que valoran un crecimiento más justo, con una mejor repartición de la riqueza; y, promueve el cuidado de los recursos naturales”. Y en este contexto, se plantean tres ejes: Evitar la contaminación y la generación de desechos desde el diseño, es decir, prevenir antes que tratar la contaminación y producir más con menos. Sobre este primer eje, “si yo no logró demostrar que mi modo de producción atiende estas perspectivas, voy a estar alejado de los nuevos mercados que tienen exigencias más rígidas y globales, como el Pacto Verde Europeo, por ejemplo”. Mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible, esto va de la mano con el diseño de productos, “de pensar más técnicamente, cómo hacer que éstos sirvan después de su vida útil”. Regenerar los sistemas naturales, con la economía circular se promueve la regeneración de ecosistemas, “que deberían ser muy valorados porque son los medios que permiten que este sistema económico se siga desarrollando. Dependemos mucho aún de los recursos naturales”, afirma. ¿Cómo avanza el país? A decir del experto, en Ecuador estamos arrancando el proceso de maximizar el concepto de economía circular para posicionarlo como un elemento clave, que pueda responder a esta gran serie de objetivos relacionados con crecimiento económico, cuidado ambiental, mejor distribución de la riqueza, reducción de la pobreza, entre otros. “En 2019 se empezó a difundir con fuerza este paradigma, con casos de éxito a nivel nacional e internacional, donde ya se han implementado ciertas estrategias nacionales, con diferentes sectores productivos, lo que ha permitido que la temática se consolide como un objetivo de política nacional que es en donde nos encontramos actualmente”. También te puede interesar: Qué es la economía azul y por qué es importante para Latinoamérica “Gracias a estos primeros espacios de difusión de conocimiento es que se llega a tener este gran acuerdo de contar con un instrumento que permita orientar los diferentes mecanismos de economía circular aterrorizados a la realidad de Ecuador, con El Libro Blanco de Economía Circular, que es un instrumento técnico que se trabajó con una visión de los entes reguladores, especialmente el Ministerio de Producción y el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica, quienes empujan de manera importante la temática, pero que también tuvo la la apertura y la participación de muchísimos actores de todos los sectores económicos y de la sociedad en general, para que puedan dar sus observaciones, aportes, y criterios de hacia dónde el país debería apuntar. Eso no significa que el país ya lo esté haciendo”. Actualmente, el país cuenta con la Ley Orgánica de Economía Circular Inclusiva, “que define acciones que el país deberá trabajar, tales como metas de ecodiseño en los sectores productivos y la recuperación y aprovechamiento de materiales priorizados” Proyectos que buscan acelerar la transición La estrategia nacional que es una disposición de la Ley y se basa en el Libro Blanco y busca definir acciones con tiempos, metas y entidades responsables de su ejecución. Futuro Circular: busca generar herramientas y mecanismos de economía circular aplicables, especialmente, en el sector de las Mipymes, “en primer lugar porque representan a más del 99% del tejido empresarial ecuatoriano, y también para romper otro de los paradigmas tradicionales, de que la sostenibilidad únicamente está al alcance de grandes empresas”.