¿EN QUÉ CONSISTEN? Los bonos verdes son instrumentos de deuda cuyos fondos se utilizan para financiar programas medioambientales o relacionados con el cambio climático. A diferencia de los bonos convencionales, el emisor debe realizar un proceso de selección de proyectos verdes a financiar, controlar e informar regularmente sobre el uso de los fondos y sobre su impacto climático. Las valoraciones externas de los proyectos y el seguimiento del uso de los recursos por auditores independientes son recomendados. UN BOOM A NIVEL MUNDIAL Según los datos de la agencia Climate Bond Initiative, en 2019 se emitió una cifra récord de USD 258 mil millones en bonos y préstamos verdes. El mayor volumen de emisiones proviene de Estados Unidos, China y Francia, pero existen emisores de 51 países diferentes. En Europa se registró el mayor crecimiento, si bien todas las regiones del mundo, incluidas las emisiones supranacionales, registraron aumentos substanciales. En lo que respecta al uso de los fondos, estos se destinaron principalmente a los proyectos de energías renovables, de edificios y de transporte o movilidad sostenible. Desde la primera emisión en 2007, se ha colocado un total de USD 779 mil millones de bonos verdes. EL MERCADO EN LATINOAMÉRICA El primer bono verde de esta región fue emitido en 2014 por la empresa peruana Energía Eólica y los fondos se destinaron a financiar dos parques eólicos. El mercado fue creciendo progresivamente y actualmente existen emisores de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú y Uruguay. Los últimos países en haberse sumado a este grupo son Barbados y Ecuador. Pese a este desarrollo, los bonos verdes latinoamericanos representan únicamente 2% del volumen mundial. Los emisores en la región son diversos y van desde empresas productoras de alimentos o de papel hasta bancos privados o de desarrollo. Chile es el único país que ha emitido bonos verdes soberanos, aunque Colombia y Perú han anunciado su intención de hacerlo. En cuanto al uso de los fondos, en esta región se destinaron principalmente a los proyectos de energías renovables, de transporte o movilidad sostenible y al buen uso de la tierra. FINALMENTE EN ECUADOR En agosto de 2019, la Bolsa de Valores de Quito sentó el marco de referencia mediante la Guía de los Bonos Verdes y Sociales. En diciembre, el Banco Pichincha realizó una colocación privada con fecha de vencimiento en diciembre de 2024 por un monto de USD 150 millones, suscrita por el Banco Mundial (IFC), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID Invest) y la Agencia Francesa de Desarrollo (Proparco). Los fondos se destinarán a proyectos de eficiencia energética, energías renovables, producción limpia, construcción y transporte sostenible y gestión de residuos. UN ENORME POTENCIAL Pese a representar únicamente el 6% del PIB mundial, Latinoamérica genera alrededor del 12% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI). Por lo tanto, los bonos verdes serán claves para la transición hacia una economía menos contaminante. Impulsado por nuevos emisores soberanos, empresas e instituciones financieras, el volumen de estos instrumentos inevitablemente crecerá en la región y, por ende, en el Ecuador.