En esta ocasión nos acompañaron Roque Sevilla, CEO Grupo Futuro, Julio José Prado, Presidente Ejecutivo Asobanca; Vicente Wong, CEO de Favorita Fruit Co; y, Esteban Proaño CEO Sedemi. ¿Hacia dónde ir? “La situación del país demanda grandes medidas”. Con estas palabras arrancó su participación el líder de Grupo Futuro, conglomerado que agrupa 14 empresas y tiene 14.500 empleados. Para Roque Sevilla es una necesidad urgente asumir que vivimos “una etapa de guerra muy grave y hay que tratarla de esa manera”. Lo dice con razones de sobra ya que buena parte de su negocio está enfocado en el turismo, uno de los sectores más golpeados en esta crisis. “Nuestra situación es dramática, estamos absolutamente paralizados desde el 15 de marzo y tenemos los cálculos hechos de que nada va a pasar este año en el turismo internacional”. Bajo una mirada optimista cree que ese sector se reactivará a inicio de 2021. “Esto significa que la mayoría de empresas de turismo van a declararse en cierre, sino es en quiebra”, explica. El alto ejecutivo lanza una mirada global a la situación y propone como salida una devaluación interna, ello significa una baja de ingresos en el sector público y privado. “En el público, reducir los sueldos entre 40% y 50% y en el sector privado hacer los acuerdos entre las partes y que fluctuarán entre el 35% y 50%”. Con ello, Sevilla cree que se provocará una reducción de todos los costos, y agrega que se debe hacer un planteamiento agresivo respecto a la deuda externa. “Cuando uno está en 5.000 o 6.000 puntos de Riesgo País, da lo mismo la actitud que tome el gobierno, porque eso ya es un default en la práctica”. Propone extender la deuda total, dejando por fuera la deuda con organismos multilaterales, “alargar a 35 años la deuda con 5 años de gracia son claves para salir de esta etapa”. Roque Sevilla también es partidario del desarrollo de la banca, los pagos y moneda electrónica. “Eso produce bancarización acelerada y en este estado del virus, los pagos electrónicos ayudan a evitar el contacto”. Los ojos puestos en el sistema financiero Para Julio José Prado, Presidente Ejecutivo Asobanca, la crisis nos deja ver problemas estructurales. “Esto es consecuencia de lo que ha pasado los últimos años, no hemos hecho la tarea para apuntalar los mecanismos de la dolarización, que sabíamos que debíamos hacer”. Explica que en el tema fiscal se debía ahorrar. “Ese ahorro llegó hasta 2008, estaba en el Banco Central y era el 11% del PIB -en su punto más alto-, y hoy, el 2,5%. Nunca recuperamos la capacidad de contingente de ahorro interno”. Todas las reglas se rompieron para Prado. Y si vemos a la acción de la empresa, tampoco se ha trabajado para tener una economía competitiva. Desde la banca, “si algo hemos aprendido es el valor de hacer bien las cosas, de forma consistente, a pesar de las presiones políticas y coyunturales. Por mucho tiempo el banco fue criticado por guardar fondos de ahorros y tener mucha liquidez”, indica. Para Julio José Prado, el sector financiero evitó la tentación de utilizar los recursos de la banca y ahora se visualiza el “valor de tener esa consistencia de largo plazo”. Advierte que todas las compañías reducirán su tamaño. Está de acuerdo que en la banca se bajen los sueldos, pero no que se imponga una cifra. “Tenemos muchas crisis, pero la que no tenemos es la crisis bancaria y no podemos permitirnos tenerla porque nos impacta a todos”. El shock macroeconómico que se avecina, desde su visión, tiene dos puntales que no se pueden perder: la dolarización y a solidez del sistema financiero. Comenta que ante ese escenario tan desfavorable, las empresas están “trayendo plata”, para resistir el embate. Las compañías buscan, desde su visión, hallar soluciones. “Depender de algo de la parte política no va a ser posible, solo vendrá de la coordinación de cada sector. Tenemos que pensar en el encadenamiento, en los clusters, del ecosistema que está alrededor”. Concluye diciendo: “Mi invitación es a pensar en qué podemos hacer desde lo privado y activar elementos de coordinación”. Urge la construcción de la confianza El Gobierno nacional ha sido centro de críticas y comentarios desfavorables ante las acciones que ejecuta para afrontar la crisis sanitaria y económica. En efecto, para Vicente Wong, CEO de Favorita Fruit Co se vive un problema de distribución y confianza. “Se han manejado muy mal las cosas”, comenta. “Esta es una crisis de oferta y demanda nunca antes vista. Y desde el Gobierno lo que se hace es impactar a la liquidez”. A su análisis se suma que estamos en una economía “muy cara” y poco competitiva. Los problemas se ahondan con el desempleo y el ajuste fiscal. “Al final del día, todo se resume en incertidumbre y desconfianza”. El alto ejecutivo dirige una empresa en el sector de alimentos, producción y exportación, que pese a todos los problemas no se ha detenido. “Somos responsables de 8 mil plazas de trabajo. Trabajamos en un plan de preservar la salud y el trabajo y cumplir con los compromisos adquiridos”. Explica que hasta marzo se experimentó un crecimiento en relación al año pasado, “el inconveniente ahora es cobrar lo vendido”. Los problemas de liquidez se han ahondado también por el impacto de trabajar bajo estas condiciones. Para Wong, el sector tiene posibilidades de mantenerse a flote en la medida en que se vuelva la cara al tema de la competitividad. A ello agrega, intensificar el tema de tecnología y trabajar de manera mixta en periodos presenciales y teletrabajo. Para un negocio de la naturaleza de Favorita Fruit Co, la cadena de trabajo es crucial. Esta se ha quebrado y, por tanto, se la ha tenido que diversificar para evitar o minimizar los riesgos. “Eso es lo que estamos tratando de ajustar en el modelo. Ha permitido que nos mantengamos en estos 50 días sin bajas humanas sensibles y seguir monitoreando aquellas que tuvimos y reintegrarnos de una manera ordenada. Mantuvimos exportaciones, plazas de trabajo y preservamos la salud de las personas”, precisa. La construcción busca reactivarse Esteban Proaño, CEO de Sedemi, dirige un negocio cuya razón de ser es entregar soluciones desde una casa para una familia hasta un aeropuerto o una central hidroeléctrica. Con la crisis, Sedemi ha paralizado el 50% de sus proyectos ya adjudicados. “Es una situación muy compleja, nuestras ventas llegarán a un 50% con suerte en este año”. Este es el reflejo de la situación de muchas empresas, “por eso comparto el sentido de urgencia que debemos tener”, dice. Como empresas constructoras solicita que se les permita trabajar y producir. “En ese sentido, el sector metalmecánico y construcción tiene experiencia en medidas de seguridad y protocolos de salud; desde hace mucho tiempo atrás en las obras, nuestro personal se ha acostumbrado a estos protocolos”. El alto ejecutivo comenta que en los proyectos del plan piloto, a pesar de que existen sobrecostos por las medidas de seguridad, son acciones que se las hace porque el sector necesita volver a operar “y en algo subsistir en esta época tan difícil”. Al momento esta compañía trabaja al 25% de su capacidad. “Hemos aprendido a gestionar protocolos, salvoconductos, el tema de relaciones con proveedores adicionales para operar. Nos ha tocado adaptarnos a nuevos requerimientos de los clientes”. El CEO está convencido de la necesidad de manejar un enfoque integral. “Ser solidarios y responsables con todos los grupos de interés e inclusive con el Estado y cumplir con nuestros compromisos tributarios porque son épocas de cooperación”. En ese sentido desde la emergencia se ha priorizado garantizar la salud y seguridad de los colaboradores, luego la rentabilidad y se conformó un equipo de trabajo para gestionar la sostenibilidad financiera y de operación del grupo. “Como empresarios responsables, lo primero que ponemos por delante es al trabajador”, concluye.