Para Hacienda La Querencia, el propósito es claro: relacionar la ciudad con el campo. Esto se muestra con la visión, que vendría a ser el sueño del empresario, una percepción propia suya, y la misión, que sería una declaración de alinear energías del equipo para cumplir los objetivos, siendo este último un trabajo de los colaboradores. Mediante un indicador como el PTM (propósito transformacional masivo), las empresas entienden que su principal atractivo deben ser sus misiones, sus propósitos. Watson remarcó que, en el caso de La Querencia, se hacen talleres educativos, para mostrar cómo el trabajo en equipo ayuda, siempre y cuando se mire hacia un propósito, con la idea es que todos ganen. “Lo importante es lograr que la gente colabore y sincronicen para objetivos claros y metas claras”, explicó Robert, que clasificó las empresas mediante su trabajo en equipo en tres casos: equipo no integrado, donde unos frenan a otros a cumplir los propósitos, un equipo desordenado, donde cumplen sus objetivos pero no hay una sinergía para alcanzar declaraciones como la misión, y equipos alineados, donde la sinergia ayuda al clima empresarial a avanzar. Para ello, la comunicación es importante y clave, ya que en la mayoría de casos suele ser el mayor problema dentro del entorno laboral. Designar, delegar o empoderar a los colaboradores es el principal cuestionamiento dentro de este rubro. Para Watson, el empoderamiento es la llave hacia la fidelización y la generación de una buena marca empleadora. Dentro de las capacitaciones, las formas son las que más comunican. Cuando se enseña de forma lúdica se puede alinear a la gente, y con sus emociones, se puede perfeccionar el trabajo en equipo. “La formalidad fomenta estrategias propias de la empresa, pero no el trabajo en equipo”, sentenció Watson, que remarcó como la forma lúdica de la enseñanza en las empresas amenizan y perfeccionan los procesos, mediante la empatía. También te puede interesar: Conexiones estratégicas: sinergias entre la academia y las empresas para potenciar el talento humano. Al finalizar, remarcó como la cultura empresarial es “lo bueno, y lo malo”. Las organizaciones donde la gente esté debe enseñar a empoderar, y este proceso se emplea mediante la escucha a los colaboradores. Indicadores como KPI, ICP, OKR, ORC son los principales a la hora de retroalimentar sobre las buenas prácticas dentro de la empresa. Por último, invitó a las empresas y colaboradores a conocerse desde dentro, a invertir tiempo en descubrir las fortalezas de cada uno de los trabajadores y a realizar actividades extracurriculares que potencien el tiempo compartido, mejorando el ambiente laboral. Atraer y retener a los mejores trabajadores también es primordial, y esto se muestra mediante oportunidades de desarrollo personal y profesional, mejorando el ambiente de trabajo, y con un buen reconocimiento salarial. Concluyó mostrando un indicador adecuado para las empresas: la rotación de personal. Para Robert Watson, las empresas deben buscar que la rotación se encuentre entre 5% y 10%, donde las personas no estarán totalmente cómodas, pero habrá fidelidad y gran relación con la organización. Todo esto en el TALENT SUMMIT 2024.