El disco compacto fue un desarrollo conjunto entre Sony y Philips. La japonesa Sony Corp, fundada como Tokyo Telecommunications, comenzó a mediados de 1960 a experimentar con los “discos de audio láser”. Uno de los primeros prototipos diseñados por Sony fue el X-12DTC y dos años después sus ingenieros presentaron un audio disco láser del tamaño de un disco de vinilo tradicional que podía almacenar 13 horas y 20 minutos de música. El problema es que fabricar cada disco le costaría a Sony 1 millón de dólares. Los ingenieros de la neerlandesa Philips también se encontraban desarrollando un sistema similar, aunque cada uno se encontraba con sus propios obstáculos. En 1979, las compañías decidieron unirse y se pusieron una meta de tres años para presentar lo que hoy conocemos como el CD. El entonces presidente de Sony, Norio Ohga, convenció al director alemán Herbert Von Karajan de realizar la primera grabación digital. En mayo de 1981, Akio Morita, uno de los principales ingenieros de Sony, llegó a la Conferencia Internacional de la Industria Musical en Atenas, Grecia, patrocinada por la revista Billboard, y presentó junto con el maestro Von Karajan el primer disco compacto. El disco era una grabación de la Sinfonía Alpina de Richard Strauss hecha con la Filarmónica de Berlín y una de las primeras grabaciones digitales. También te puede interesar: Los 10 discos más vendidos de la historia Norio Ohga y Akio Morita fueron los responsables de estandarizar la duración del disco compacto de 74 minutos y 12 segundos para poder acomodar la Novena Sinfonía de Ludvig Van Beethoven. Los primeros reproductores para discos compactos fueron introducidos al mercado en noviembre de 1982, incluyendo el CD100 de Philips, primero en Japón y al año siguiente en Estados Unidos y Europa. Fue hasta 1985 que la banda Dire Straits se convirtió en uno de los primeros embajadores del formato con su álbum Brothers In Arms, acompañado por etiqueta de Digital Recording Disc, lo que significaba que el álbum era una grabación digital en su totalidad. El CD eliminaba el sonido físico del disco de vinilo, “el scratch”, como algunos le decían. La introducción del disco compacto transformó la industria musical. A partir de ese momento los músicos pudieron aumentar el tiempo de la música que presentaban a sus audiencias y posibilitar una experiencia continua, sin la interrupción de cambiar el lado cada 20 minutos. La llegada del disco compacto también ayudó a la industria a encontrar nuevas maneras para aumentar sus ingresos. El disco completo relegó al formato de vinil y las grandes discográficas hicieron fortunas reeditando las discografías de sus artistas más exitosos. Durante los noventa, los ingresos de las discográficas estaban impulsados en gran parte por los sobreprecios de los discos y álbumes con mucho relleno. El estándar que se estableció con el álbum como una obra de arte dejó de ser entre 8 y 10 canciones para que un disco tuviera hasta 18 o 20 canciones. También te puede interesar: Las franquicias cinematográficas más taquilleras de la historia El disco compacto llega a sus cuatro décadas como un formato que se rehúsa a desaparecer. Al igual que el disco de acetato y el casete, los discos compactos fueron relegados por las ventas de música digitales y luego el streaming. Sin embargo, aunque unos ya estén rayados y posiblemente intocables, los discos compactos siguen almacenando nuestros recuerdos musicales, disponibles siempre al alcance del botón de play. Fuente: El Economista