Bajo esa premisa conocimos el trabajo de la Sociedad de Lucha contra el Cáncer, ampliamente conocida en el país como Solca. Esta institución privada de servicio social, sin fines de lucro, nació en Guayaquil en 1951 por iniciativa del Dr. Juan Tanca Marengo y desde ese momento su tarea ha sido loable y necesaria para el tratamiento de pacientes de cáncer. Se ha encargado también de dar información y educación sanitaria; promover la prevención y el diagnóstico precoz; formar profesionales, fomentar la investigación; ayudar al enfermo y su familia, así como rehabilitación y reincorporación social. Jorge Cevallos, el Presidente de Solca Quito, visitó la redacción de Ekos para detallar los desafíos de la entidad para estar a la vanguardia y ser un referente en la región. Cevallos, quien suma más de dos décadas en Solca, indica que desde 1953, el Congreso Nacional encargó a Solca la prevención y lucha contra el cáncer y le provee de recursos para su labor. Cada núcleo de Solca (ubicados en Guayaquil -Matriz-, Quito, Portoviejo, Machala, Loja, Cuenca y Ambato) opera de manera autónoma a nivel administrativo y económico. Y su labor diaria se fortalece por el apoyo de “personas altruistas que conforman el Consejo Directivo”. Cada núcleo recibió, hasta 2008, el impuesto del 0.5% a las Operaciones de Crédito. Desde 2009 hasta 2019 se fijó la fuente estatal del presupuesto del Estado, sin que en este periodo los montos de aporte se hayan incrementado. A partir de enero de 2020, el 50% del impuesto conocido como impuesto de Solca se entrega directamente a Solca. Ser un organismo especializado para enfrentar el cáncer ha hecho que Solca innove con constancia. “Todos los núcleos de Solca han hecho sus mayores esfuerzos para tener los mejores centros y profesionales, trabajamos de manera correlacionada, pero somos independientes”, explica Cevallos. En Solca Quito se ha establecido el Registro Nacional de Tumores (RNT) que agrupa toda la información de incidencia de la enfermedad en el país. 25 años de labores Jorge Cevallos, abogado de profesión, tiene larga data de trabajo en Solca. “Hace 25 años me incorporé y participé en todas las sesiones mensuales del Consejo Directivo, y formé parte de algunas comisiones”. Hace 10 años asumió la vicepresidencia, y desde septiembre de 2017 la presidencia encargada; luego fue electo para mantenerse en esas funciones. “Siempre me apasionó servir a los demás, la sociedad ha sido muy generosa conmigo. Todos los días doy gracias por vivir en paz y ahora puedo dedicar tiempo para servir a los demás”. En realidad su vocación lo ha volcado a trabajar 24/7 en Solca. Resalta que en los últimos años se han renovado los equipos en el Hospital de Quito, y en las Unidades Médicas de Riobamba, Ibarra y Santo Domingo, que dependen de Quito; se cuida el flujo de caja y “puedo afirmar que tenemos, entre otras, los mejores aceleradores lineales que hay en el mercado mundial, que son los equipos que nos permiten dar radioterapia eficiente”. Grandes retos, pasos firmes El Consejo Directivo de Solca Quito se ha fijado como meta ser el hospital oncológico de referencia en América Latina. “Para serlo, sabemos que debemos llegar a la excelencia y crecer. Hemos trabajado en el edificio actual por 20 años, está en perfecto estado, pero ahora nos queda corto”, explica el ejecutivo. Por ello, “contratamos arquitectos especializados en hospitales para ver qué tenemos y la proyección para los próximos 15 años. Buscamos repotenciar el edificio actual y necesitamos un nuevo bloque con el centro de investigación, laboratorio y otros espacios”, detalla. Esta nueva área tendrá un concepto de sostenibilidad.Por _ Sofía Chávez Tamayo