Este documento, fruto de la colaboración entre la FAO, el PMA y UNICEF, alerta sobre el riesgo inminente de hambruna en Gaza y Sudán, subrayando un deterioro continuo en la inseguridad alimentaria que se extiende a lo largo de cinco años consecutivos. Aunque el porcentaje global de personas en situación de inseguridad alimentaria peligrosa en 2023 mostró una ligera disminución del 1,2% en comparación con el año anterior, este problema ha empeorado significativamente desde el surgimiento de la pandemia de COVID-19. Alrededor de finales de 2019, cuando se registró el primer caso de la enfermedad, la inseguridad alimentaria aguda afectaba a una de cada seis personas en 55 países. Apenas un año después, esta cifra aumentó a una de cada cinco personas. Casos Críticos: Gaza y Sudán Los casos más graves se encuentran en Gaza y Sudán, donde la situación es crítica y las personas están muriendo de hambre. En Gaza, se estima que el 30% de los niños menores de dos años sufren desnutrición aguda o emaciación y que el 70% de la población del norte se enfrenta a un hambre catastrófica, mientras que Sudán enfrenta una grave escasez de alimentos que requiere una respuesta humanitaria urgente. Situación en América Latina y el Caribe Colombia, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua y Perú conforman la lista de naciones en cuestión. Las personas en situación de hambre en Colombia, Perú y Ecuador incluyen a los migrantes y refugiados que viven en su territorio. También te puede interesar: Productos manabitas son reconocidos en Arabia Saudita en el World Food Gift Challenge El informe detalla que los fenómenos meteorológicos extremos fueron uno de los factores más importante que en 2022, debido a El Niño, provocaron precipitaciones erráticas y reducidas, temperaturas más altas de lo normal y una reducción del rendimiento de los cultivos en algunas zonas de Guatemala, Honduras y el Corredor Seco de El Salvador y Nicaragua. Por otra parte, la reducción de las oportunidades de ingresos y el aumento de los precios de los alimentos erosionaron el poder adquisitivo de las familias de la región, especialmente entre las grandes poblaciones de migrantes y refugiados, que normalmente enfrentan desafíos de integración y dependen de salarios diarios del sector informal. En cuanto a los conflictos, el informe especifica que en Haití, la violencia de las pandillas en las zonas urbanas trastornó los mercados y el movimiento de personas y bienes, obstaculizando gravemente la actividad económica y la prestación de servicios básicos. Todo esto dio lugar a un suministro deficiente del mercado y a una escasez de productos esenciales, incluido el combustible, generando fuertes aumentos de los precios de los alimentos. El 2024 halló a Haití en la peor situación alimentaria de la región, con una crisis peor que la que se proyectada en agosto de 2023 vinculada a la escalada violencia de las bandas. Para la República Dominicana y Guatemala, el informe prevé una mejora este año gracias a una mayor disponibilidad de alimentos y al aumento del poder adquisitivo de las familias. Fuente: ONU