Este día gente de todo el mundo se une para apoyar a las personas que viven con VIH y recordar a las que han fallecido por enfermedades relacionadas con el sida. Cada año gira en torno a un tema diferente. Este año el lema fue ‘Poner fin a las desigualdades. Poner fin al sida. Poner fin a las pandemias’. Establecido en 1988, el Día Mundial del Sida fue el primer día dedicado a la salud en todo el mundo. Desde entonces las agencias de las Naciones Unidas, los Gobiernos y la sociedad civil se reúnen cada año para luchar en determinadas áreas relacionadas con el VIH. Se calcula que casi 38 millones de personas viven con VIH actualmente en todo el mundo y el número anual de muertes por enfermedades relacionadas con esta enfermedad, que ha descendido por debajo del millón desde 2017, aún se sitúa en torno a las 700.000, según datos de 2020 publicados por ONUSIDA. Como muestra nuestro gráfico, el número de pacientes con acceso a la terapia antirretroviral ha aumentado de forma constante desde principios de siglo, con un fuerte incremento a partir de la década de 2010. De menos de un millón en 2000 a más de siete millones en 2010, el número de personas que reciben tratamiento asciende ahora a más de 28 millones, lo que corresponde a casi tres cuartas partes de las personas que viven con el virus. A pesar de estas cifras positivas sobre la evolución de la epidemia y el acceso al tratamiento en las dos últimas décadas, los expertos han advertido que existe una creciente complacencia respecto a la enfermedad, que está mejor tratada que antes, pero que sigue siendo incurable y sigue causando estragos en algunas partes del mundo. El año pasado todavía se produjeron alrededor de 1,5 millones de nuevas infecciones a nivel global, por lo que aún queda trabajo por hacer hasta alcanzar el objetivo de la ONU de acabar con la epidemia de sida para 2030. Fuente: ONUSIDA