Así lo relatan Ayah El-Arief y Nisreen Rashad Amirdash, empresarias de Egipto y Jordania, respectivamente, cuyo camino hacia el éxito ha estado lleno de barreras levantadas principalmente por el machismo que persiste en la región en la nacieron. “Existe una enorme barrera cultural que hace que todavía tengamos desigualdad en cuanto a los puestos directivos para las mujeres en Egipto. Puede sorprender el número de hombres con estudios que todavía creen que las mujeres no deben trabajar y han de quedarse en casa para criar a los hijos”, explica Ayah El-Arief, experta en transformación digital y fundadora y directora ejecutiva de Warrd for Information Technology. También te puede interesar: Hamangaí Marcos, la joven que llevó las luchas de las mujeres a una aldea brasileña La región de Oriente Medio y norte de África presenta la mayor disparidad empresarial del mundo entre hombres y mujeres: un 5% de empresas dirigidas por mujeres frente a una media mundial del 23% – 26%. También tiene una de las tasas de participación laboral femenina más bajas, según datos de organismos como el Congressional Research Service (CRS) o la aceleradora de ecosistemas de emprendimiento WAMDA. “Nuestra cultura prefiere a los hombres para ocupar esos puestos, ya que es la tendencia: Gender Bias (Sesgo de género)”, agrega Nisreen Rashad Amirdash, licenciada en Ingeniería Eléctrica, máster en Administración de Empresas y fundadora y directora general de Sham Projects Solutions. Ambas han contado sus experiencias de vida y cómo han llegado hasta donde están en el Foro de Mujeres Empresarias que la organización Unión por el Mediterráneo (UpM) organizó en Barcelona, junto con la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). En la cita se analizaron las causas de la discriminación de las mujeres en los negocios. “Creo que la cultura que nos rodea sigue siendo el principal problema. Siguen cuestionando si puedes hacerlo o no. Todo el tiempo te preguntan si eres lo suficientemente buena o no, una pregunta que realmente odio, incluso cuando viene de una mujer que ignora aspectos del mundo empresarial”, afirma El-Arief. El Banco Mundial asegura que además del techo de cristal al que se enfrentan las mujeres de esta región para ascender a posiciones de liderazgo, “las empresarias también están potencialmente rodeadas de muros de cristal, lo que les dificulta entrar en sectores más rentables y tradicionalmente dominados por hombres”. “Al principio siempre me preguntaban si me iba a casar o qué iba a hacer si tenía hijos… Fue una época muy dura. Incluso cuando todavía éramos jóvenes tuvimos que contratar a hombres viejos y guapos para que nos representasen y así conseguir credibilidad y firmar contratos”, relata la ejecutiva egipcia. Elarief confiesa que hace un par de años, cuando tenía seis meses de embarazo, un cliente le preguntó cómo iba a hacer el trabajo cuando nazca su bebé. “Así que después de 15 años de experiencia en gestión de empresas, seguían haciendo esa pregunta, y creían que todo se caería si yo no estaba allí. Lo siguiente fue que cancelaron el acuerdo, y recuerdo que volví a trabajar a los 10 días del parto porque tenía que grabar un programa de televisión”. Ayah El-Arief y Nisreen Rashad Amirdash coinciden en que la falta de modelos femeninos en puestos de decisión y de políticas que realmente impulsen el ingreso de las mujeres en el sector laboral y empresarial son los principales desafíos que enfrentan estos países. También te puede interesar: Los países más violentos contra las mujeres a nivel mundial “Necesitamos que el gobierno muestre a estas mujeres y las ayude a levantarse, necesitamos tener políticas que las apoyen y no solo papeles escritos que nadie lee”, dice El-Arief. Además, afirma que se debe ayudar a las empresarias a tener acceso a eventos importantes en los que puedan conocer a quienes toman de decisiones y ayudarles a ampliar su red. Fuente: EFE