No solo hay un enfoque obsesivo en el crecimiento per se, sino que aún en el caso de empresas cuya meta a alcanzar es un cierto nivel de rentabilidad, dicho nivel no es vinculado a una tasa adecuada, de manera que lo que se logra es una rentabilidad contable pero no una tasa de rendimiento económico. Son frecuentes los vacíos entre la investigación y la práctica. Uno de tales vacíos es la falta de uso de un instrumento de gestión como es la Creación de Valor que, a pesar de tener una vigencia de más de 40 años en otros países, casi no ha sido adoptado aún en el nuestro. Incluso publicaciones internacionales como Fortune y Wall Street Journal ordenan el ranking anual de empresas según el monto de valor creado. Otras herramientas que son utilizadas en el país constituyen solo un medio para alcanzar el verdadero fin que es la creación de valor. Ésta, como disciplina, apunta a generar valor tanto para la empresa como para los accionistas y define tal creación cuando la rentabilidad lograda es superior a la exigida en función del costo de oportunidad1 (Ka), sea de la empresa o de los accionistas. Es decir, el nivel del ROA como meta debe ser una tasa que supere a Ka.Es muy significativo el hecho de que la OCDE haya incorporado al VEA como un indicador de la eficiencia del gobierno corporativo. La gran oportunidad para que las empresas ecuatorianas desarrollen ventajas competitivas y mejoren la productividad es la instalación de un sistema de administración que conduzca a la creación de valor, con grandes beneficios para la economía en su conjunto, puesto que estimula la conducta de los empleados, impulsa la eficiencia en el uso de recursos, promueve el empleo, aumenta los montos de impuestos generados.Por _ Fabián Proaño N., MBA