"La pobreza energética, por desgracia, repercute más en las mujeres que en los hombres, por ende, como mujeres, debemos asumir un papel activo en la elaboración de las políticas públicas sobre energía", afirma Carol Ayat, profesional en financiación de la energía, banca de inversión e investigadora principal en el Instituto Issam Fares para Políticas Públicas y Asuntos Internacionales ubicado en la Universidad Americana de Beirut. "En Líbano, la gran dependencia de los combustibles fósiles para la producción de energía eléctrica ha tenido un efecto perjudicial en las finanzas públicas y la balanza de pagos del país. Sumado a esto, recientemente enfrentamos una escasez de combustibles fósiles, lo que puso en riesgo nuestra seguridad energética", expresa Ayat. "La seguridad energética, la asociación entre la seguridad nacional y la disponibilidad de recursos naturales para el consumo energético, es fundamental para que cualquier país pueda depender menos de las importaciones de energía". "Si recolecto cinco toneladas de plástico por cada proyecto que completo y si llevo a cabo tres proyectos por año, esto significa que, en lo personal, puedo evitar que 15 toneladas de plástico terminen en los bosques, las calles y en el mar durante un año. Me da mucha alegría saber que estoy contribuyendo a lograr un Líbano más limpio", afirma Caroline Chaptini, una artista que realiza obras de arte con material reciclado y poseedora de tres récords Guinness en 2020. Si bien no se considera una activista ambiental, su trabajo ha servido de fuente de inspiración para gran parte de la juventud a fin de que ponga más atención a la gestión de los desechos y se una a las iniciativas de reciclaje. "El medio ambiente es nuestra vida. La contaminación provoca enfermedades y la transmisión de virus que ponen en peligro nuestra salud. Podemos tomar las medidas adecuadas para mantener limpias nuestras comunidades", afirma Aida Ghadban, una refugiada palestina que vive en el campamento de Al Rashidiya. Aida ayudó a capacitar a más de 100 mujeres para que cultiven verduras en las terrazas de sus casas. “Aprendieron consejos útiles, incluida la distancia que deben dejar entre las plantas de cada fila, y cómo combatir los insectos. Todos los días visito a estas mujeres para asegurarme que estén cuidando bien sus plantas y las estén regando", comenta Ghadban. Esta actividad fue un momento crucial en la vida de estas mujeres. "Les dio una sensación de libertad y les permitió recuperar su confianza, así como sentir que estaban retribuyendo a su comunidad. Estaban felices de realizar una nueva actividad, además de las tareas domésticas cotidianas". "En Líbano, se alienta a las personas a hacer un uso indebido del medio ambiente. Cuando los edificios se someten a verificaciones, es habitual encontrar que se puede reducir alrededor del 40 % de sus usos. A raíz de que la política pública subsidia deliberadamente el combustible, las personas no se preocupan por el costo de la electricidad", comenta Fawaz. "En uno de los proyectos que estamos llevando a cabo con un laboratorio del MIT, estamos investigando las normas urbanísticas y en materia de vivienda. Estamos intentando recomendar la aplicación de normas urbanísticas que establezcan el tamaño de los edificios en relación con la capacidad solar, de modo que un barrio urbano pueda garantizar una mínima producción energética a través de energía solar asequible". Dado que los incendios forestales han aumentado de forma exponencial desde 2019, hoy más que nunca necesitamos centrarnos en la reforestación, la ordenación forestal, el control de los incendios forestales y la planificación del uso de la tierra. En Líbano, es escasa la cantidad de mujeres especializadas en silvicultura, a pesar de que las tres ONG más importantes que trabajan en este sector están lideradas por mujeres. También te puede interesar: El poder femenino en las exportaciones y los puertos fue destacado en foro de mujeres del TPG "Existe un vacío en el mundo académico, dado que la universidad pública de Líbano es la única institución de educación superior que ofrece una maestría en silvicultura. Mi equipo de especialistas incluye más mujeres que hombres, si bien este sector ha sido tradicionalmente dominado por hombres, en todo el mundo", comenta Nehme. "Con los años, hemos visto que los jefes y las jefas de los municipios se están centrando en la necesidad de incorporar más mujeres en los comités locales, algo que para nosotras es habitual. Esto constituye un éxito en sí mismo". "Las y los adolescentes sienten una gran pasión por encontrar soluciones al cambio climático y abordar el problema de la contaminación. Las generaciones mayores parecen ser más reacias a emprender acciones, dado que exigen pruebas concretas de que las actividades humanas contribuyen al cambio climático", afirma Nouhad Awwad, fundadora del capítulo nacional libanés del Movimiento de Jóvenes Árabes contra el Cambio Climático (AYCM). Fuente: ONU Mujeres