Por: Diego Carrión Bueno El informe “Educación en Ecuador, resultados PISA para el desarrollo” encontró que apenas un 29% de los colegiales alcanzaron el nivel mínimo de competencia en matemáticas. Situación preocupante para el desarrollo de nuestro país, en razón de que los centros educativos privados y públicos durante los últimos años generaron poquísimos cambios en sus metodologías de enseñanza y por efecto, no podemos esperar que los niveles de instrucción mejoren. Albert Einstein manifestaba “si quieres lograr resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, pensamiento claro y preciso que nos permite deducir que, si seguimos con las mismas metodologías de enseñanza, seguiremos teniendo los mismos resultados deficientes. ➤ Ver también: Las niñas y mujeres jóvenes señalan la educación como el área de su vida más afectada por el Covid-19 Es el momento para transformar nuestros modelos de instrucción contando con el apoyo de la neurociencia y la tecnología a efecto de brindar a nuestros docentes de las herramientas y metodologías para que nuestros alumnos obtengan una eficiente educación. John Sweller psicólogo educativo australiano señaló que “el aprendizaje ocurre en mejores condiciones cuando está alineado a la arquitectura cognitiva humana”. Esta deducción implica la necesidad de apoyarse de las investigaciones neurocientíficas que han permitido comprender la forma en la cual el cerebro aprende y por efecto, la necesidad de desarrollar una metodología que genere los estímulos correctos para facilitar que el conocimiento que nuestros pupilos reciben en una sesión de clases, se convierta en verdadero aprendizaje, mejorando por efecto su memorización en el mediano y largo plazo. La neuroeducación es una disciplina que aporta una nueva visión de la enseñanza y brinda modelos metodológicos que posibilitan generar aprendizajes significativos que no se producen en un salón de clases, sino en el cerebro de cada uno de nuestros alumnos.