Ante esta necesidad se hace más necesario que nunca establecer un adecuado plan personal de formación permanente que nos permita crecer personalmente, desarrollar nuestra carrera profesional y mejorar económicamente. Afrontar un título de cuarto nivel es una de las opciones más acertadas y valoradas por el mundo laboral, ya que nos garantiza un grado de especialización académica y de profundización en diferentes ámbitos de interés, que genere nuevas formas de hacer y de responder a los restos actuales, teniendo en cuenta las grandes dificultades que tienen muchas empresas para cubrir puestos con posicionamientos estratégicos. En este sentido, la especialización a través de las maestrías nos permite obtener una nueva perspectiva de nuestro desempeño laboral, así como un conocimiento mucho más práctico que nos puede situar de forma mucho más efectiva en el mercado laboral. Ampliar conocimientos supone mejorar las competencias profesionales y personales, algo que, sin duda, se demanda cada vez más a la hora de acceder por primera vez a un puesto de trabajo o cuando se toma la decisión de reorientar la carrera profesional. La formación especializada es, por tanto, una inversión garantizada de presente y de futuro, pues se rentabiliza en un poco tiempo ampliando las posibilidades laborales y mejorando tu red de relaciones profesionales permitiendo hacer una networking más efectiva. Por _ Aitor Álvarez Bardón, Vicedecano de la Facultad de Educación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)