De acuerdo al INEC, año 2019, el 64,9% de mujeres ha experimentado por lo menos algún tipo de violencia. A su vez, 20 de cada 100 mujeres en el país han sufrido algún tipo de violencia en el ámbito familiar; en el campo educativo la proporción es de 19 de cada 100 mujeres mayores de 15. En Esmeraldas el 68,2% de mujeres han sufrido violencia a lo largo de su vida, en Sucumbíos el 66,3% y en Carchi el 61,9%. Tomando en consideración esta problemática nacional y como parte de su propósito de transformar vidas, desde julio del 2021 la Fundación de las Américas para el Desarrollo - FUDELA ha implementado el proyecto “Junt@s sembramos Igualdad”, gracias al respaldo de la Embajada de Francia, con la finalidad de contribuir a la prevención de la discriminación y la violencia de género en escuelas de Sucumbíos, Carchi y Esmeraldas mediante procesos formativos integrales y la aplicación de enfoques pedagógicos innovadores, inclusivos y replicables en el sistema educativo nacional. A través de talleres formativos, bootcamps (encuentros lúdicos con desafíos), ferias de réplica y sensibilización, generación de cápsulas edu-comunicacionales y construcción de fanzines (revistas realizadas por niños-as para niños-as), se ha podido fortalecer valores, habilidades socio-emocionales, competencias digitales y conocimientos en derechos y obligaciones en alrededor de 400 beneficiarios-as: 247 estudiantes, 91 docentes y 61 padres de familia. “La Unidad Educativa del Milenio Simón Plata Torres, de Esmeraldas, ha tenido la oportunidad de aprender diversas estrategias para el desarrollo personal y profesional. Además, estamos muy contentos al observar que es un programa integrador pues sus actividades involucran no solamente a docentes sino también a estudiantes y padres de familia. Una de las características que sin duda rescatamos del programa es el dinamismo con el que se realizan cada una de las acciones planificadas ya que esto genera una participación activa y constante”, sostiene Katiuska Bautista, Rectora de la institución. Conocerse mejor, expresar su identidad sin miedo, relacionarse con las personas a su alrededor con respeto, controlar de una mejor manera sus emociones, solucionar conflictos, son algunos de los logros alcanzados por parte de los y las participantes. Además, aprendieron y vivieron el concepto de igualdad sedimentado en el respeto hacia todas las personas y entendiendo que todos los seres humanos gozan de los mismos derechos y obligaciones. A través del proyecto se logró que la comunidad educativa, es decir, estudiantes, docentes y padres de familia, conviva de una manera pacífica, creando un círculo de confianza y asegurando un espacio de clases inclusivo y equitativo para todos y todas.