En 47 organizaciones, nueve de cada 10 colaboradores consideran que las mujeres tienen oportunidades para ocupar puestos de alta gerencia, pero lo cierto es que solo ocho de estas empresas tienen a una mujer frente al puesto de Gerente General o CEO. Bajo esta premisa, Mauricio señala que, si bien hay empresas que han generado políticas y prácticas en favor de la equidad de género, aún queda un largo camino por recorrer. “Hay que reparar el peldaño roto”, señala. Para ello expone las siguientes propuestas: Maximizar el potencial femenino y conducir el desempeño corporativo a otro nivel, desafiando las suposiciones. Trabajar con los líderes para que entiendan las necesidades individuales. Elaborar un diseño innovador de la propuesta de flexibilidad laboral. Tomar acciones de formación, capacitación y mentoring, que fortalezcan la empleabilidad de las mujeres dentro y fuera del negocio. “El cambio de género y el fomento de la participación de más mujeres en cargos de alta gerencia es un proceso que implica el compromiso y la acción de diversos actores dentro de una organización, sobre todo de los líderes y directivos”, menciona. Al asumir una postura proactiva y promover políticas y prácticas que fomenten la igualdad de oportunidades, estos líderes pueden establecer un ejemplo poderoso para el resto de la empresa.