Se pueden mover grandes flujos de dinero en todo el mundo sin que se sepan con exactitud los montos, el origen y el destino del dinero queda en el anonimato, porque el dinero no está declarado, y está fuera del alcance de gobiernos y organizaciones internacionales. ➤ Ver también: Qué son los 'Papeles de Pandora' Por ejemplo, una residente de New York es capaz de enviar dinero a otro destino sin la necesidad de abrir una cuenta en el banco. Simplemente, se tiene que contactar a un hawaladar local y entregar el dinero en la moneda local junto con una contraseña anteriormente acordada entre emisor y receptor, y que el hawaladar igualmente conoce. El segundo hawaladar entregará al destinatario el monto correspondiente y equivalente en moneda extranjera. Previamente, para asegurarse de que la persona es la correcta, le preguntará por la contraseña. La transacción se efectúa en cuestión de horas. Ambos hawalares obtienen una pequeña comisión. El emisor se ahorra las comisiones de los bancos tradicionales y el receptor hace uso del dinero. El funcionamiento sigue presente por su eficacia en la rapidez, ahorro, confianza y una amplia red de contactos. Debido a la falta de registro, esto puede desencadenar a lavado de activos, financiación de grupos ilícitos y tráfico de sustancias psicotrópicas. En sí, la hawala no está relacionada con tales fines. Sin embargo, puede ser un instrumento para ciertas actividades ilícitas. Fuente: BBC