Antes de adentrarnos en el tema central, es crucial entender las generalidades de los impermeabilizantes. Existen tres formas principales de impermeabilización: positiva, negativa e integral.En esta ocasión, nos centraremos en la impermeabilización positiva, donde los elastoméricos son los protagonistas. Estos productos ofrecen una flexibilidad que les permite adaptarse a las necesidades de cada proyecto, facilitando la tarea de detener el paso del agua. Pero, ¿qué hace que los elastoméricos sean tan efectivos? Puenteo de fisuras Una de las características distintivas de los materiales elastoméricos es su capacidad para “puentear fisuras”. Mientras que los materiales rígidos se quiebran ante las grietas, los elastoméricos se estiran y cubren la abertura, impidiendo la entrada del agua. Esta cualidad es esencial en la impermeabilización, ya que incluso las grietas más pequeñas pueden comprometer la integridad de la estructura. Causas principales de las fisuras El empuje del agua y la expansión y contracción de materiales son los principales culpables detrás de las fisuras en las estructuras. El empuje del agua ejerce presión sobre las superficies sumergidas, mientras que los cambios de temperatura provocan la dilatación y contracción de los materiales, especialmente notable en techos y cubiertas expuestos a cambios climáticos bruscos. ¿Cómo aplicar elastoméricos exitosamente? Para garantizar una aplicación efectiva de los elastoméricos, se recomienda crear una curva en las esquinas, eliminando los ángulos rectos que podrían convertirse en puntos débiles. Esta técnica no solo optimiza la impermeabilización, sino que también facilita la limpieza al evitar la acumulación de contaminantes en las esquinas difíciles de alcanzar. En resumen, la impermeabilización elastomérica ofrece una solución robusta para enfrentar los desafíos de las lluvias torrenciales. Su flexibilidad y capacidad para puentear fisuras los convierten en una opción ideal para proteger las estructuras contra los embates del clima.