Ecuador necesita consolidar, en los próximos años, una masa crítica de nuevas empresas que generen empleo, exporten, traigan divisas y en ese proceso llamen a la inversión. ¿Cómo lograrlo? Con un ecosistema, es decir una grupo de servicios y programas que estén disponibles abiertamente para todos. Y así, como en la naturaleza, todo pasará espontáneamente. Será un proceso sistémico, masivo y que dependa únicamente del talento del emprendedor. Para su funcionamiento, este ecosistema debe contar con los servicios y programas mínimos necesarios, los cuales son provistos por el sector público, el sector privado, y la academia. En el año 2019, la Ley de Orgánica de Emprendimiento creó un marco guía para que el sector público empiece a desarrollar su parte y es vital que el próximo gobierno conozca y tenga claro el estado del mismo, lo que está avanzado y lo que falta por hacer, y así “ganar tiempo” y no quedarse en el análisis.También te puede interesar: Una industria transversal en el progreso del Ecuador Victorias rápidas Lo que pueden ser logrado por el nuevo gobierno, dado su impacto y dificultad de implementación: Generar una ventanilla única virtual de servicios públicos para el emprendedor, esto simplificará los pasos para arrancar permitiéndole al emprendedor que se enfoque en su negocio y no en los trámites. Valoración de intangibles. Esto, que depende solamente de la Junta de Política Financiera, daría acceso a los emprendedores a recursos, pero sobre todo, impulsaría la inclusión de este segmento al sistema financiero. Participación en el proceso de compras públicas, a cargo del SERCOP. Se requiere de condiciones para estimular el nacimiento de emprendedores innovadores, que puedan luego exportar y salir del mercado nacional. Este arranque acelerado permitiría inyectar recursos a la economía nacional y la generación de empleo y riqueza; pero es indispensable garantizar el pago oportuno a los proveedores, siendo esto el principal desafío, pues para lograrlo debe existir una articulación perfecta de la entidad pública contratante y el Ministerio de Finanzas. Lo importante, a mediano plazo El cierre de emprendimientos. Si bien esto está determinado en la Ley de Emprendimiento, lo desarrollado en la misma no permitirá solucionar el problema, pues no se incluyó la extinción de obligaciones para el emprendedor, que le permitan reemprender en el futuro. Este reglamento es responsabilidad de la Superintendencia de Compañías, pero es importante que el IESS, SRI, Ministerio del Trabajo, emitan resoluciones complementarias que permitan que sea un proceso eficiente y completo.Tambén puedes leer: La inflación anual de Ecuador cerró en 2,23% en septiembre de 2023 Lo urgente es decisión política Lo más importante: el financiamiento. En ningún país del mundo se espera que en etapas tempranas y de alto riesgo sea el sector privado el que financie, siempre este rol lo toma el público. Países como Israel o Chile, líderes en estos procesos, cuentan con cientos de millones de dólares en fondos para emprendedores innovadores nacientes, permitiendo así que el sector privado pueda invertir en etapas más avanzadas. Lamentablemente, en Ecuador, desde el 2022 no ha habido fondos para emprendedores, pese a existir el Fideicomiso y una partida presupuestaria para este fin, debido a la falta de acción del Ministerio de Finanzas. Esta institución, a pesar de los esfuerzos del Consejo Nacional de Emprendimiento, presidido por el Ministro de Producción, Pablo Arosemena, y sobre todo sus viceministros, hizo todo lo posible para dar largas al tema e incumplir con la entrega de recursos. El nuevo gobierno no puede perder el tiempo en diagnóstico de planes, en formar clústers con metodologías internacionales, en inventar leyes, o en redescubrir su rol. El nuevo gobierno debe reglamentar lo que falta y sobre todo INVERTIR en el ecosistema. El sector privado no es un Think tank para pensar en opciones de financiamiento para el gran aparataje público, más bien puede ser un partner ideal para identificar mercados y oportunidades de negocio, y sí coinvertir pero en etapas más maduras del emprendimiento, no al inicio. “¿Por qué preocuparse del emprendimiento cuando el país tiene tantos incendios por sofocar? Porque sin nuevas empresas no habrá trabajo; la economía se estanca; las ciudades no crecerán; y la falta de oportunidades estimula la violencia y la inseguridad. Por eso impulsar el emprendimiento no es secundario, es una prioridad. Confiamos que el nuevo gobierno lo entienda así”, enfatiza Andrés Zurita, director ejecutivo de AEI. Fuente: AEI