Aunque tradicionalmente ha sido una industria de baja adopción tecnológica, hoy el Internet de las Cosas (IoT), emerge como un elemento disruptivo, capaz de conectar procesos, equipos, estructuras y personas mediante la recopilación constante de datos relevantes. Pero su verdadero valor no está solo en generar información, sino en contar con un ecosistema tecnológico que sepa interpretarla y utilizarla estratégicamente. En el ámbito de los proyectos de construcción, el IoT permite el monitoreo en tiempo real de aspectos como condiciones ambientales, consumo de materiales, uso de maquinaria, seguridad en obra y desempeño estructural. Cada uno de estos puntos genera datos que, si se integran en una plataforma adecuada y su ERP, se convierten en insumos valiosos para la toma de decisiones informadas y ágiles, impactando de forma directa los costos, los plazos y la calidad del proyecto. Mejores experiencia, mejor calidad de vida Pero el impacto no termina allí: los beneficios también alcanzan a los usuarios finales. Un edificio que incorpora IoT desde su diseño puede ofrecer experiencias inteligentes, seguras y sostenibles, con sistemas adaptativos que aprenden del uso y mejoran la habitabilidad a lo largo del tiempo. Este enfoque demanda un cambio de mentalidad. Ya no basta con construir bien, “hay que construir conectado”, con arquitecturas que desde su concepción incluyan sensores, plataformas de datos y sistemas integrables. El valor de un proyecto moderno ya no está solo en sus materiales o estética, sino en su capacidad para recopilar, analizar y aplicar datos en favor del rendimiento y la experiencia del usuario. En este sentido, la invitación es clara, es el momento de repensar el diseño arquitectónico y los modelos constructivos con una visión tecnológica desde el inicio. También te puede interesar: Construcción 4.0: datos, inteligencia y reinvención del sector Un aspecto clave El IoT no debe verse como un accesorio, sino como un componente esencial para la innovación. Porque en la era digital, los proyectos de construcción que no generan y aprovechan datos vinculados a sus sistemas financieros estarán inevitablemente en desventaja. El futuro de la construcción es inteligente, conectado y centrado en el valor compartido entre quien construye y quien habita. Por: Daniel Tamayo, Gerente Comercial de Altiora - Joyce Aragón, Especialista en Proyectos y Datos de Altiora