Las operaciones retail de FEMSA se extienden en 165 puntos de venta a lo largo del país, representados por 700 colaboradoras. El 70% de su fuerza laboral es femenina y el 46% se posiciona como líderes. “Una muestra de que el Grupo trabaja firmemente a favor de la igualdad de género, asegurando espacios de trabajo seguros, con cero tolerancia a la violencia”, asegura María Augusta. A lo que añade que, con farmacias Sana Sana, FEMSA intenta llegar a más partes del país, pues “el 63% de mujeres han asumido el legado del cuidado del hogar, niños o personas de la tercera edad, sin recibir ninguna remuneración”. Con este contexto, introdujo la historia de vida Mabel. Mabel Carrera es una mujer joven que estudió Administración de Empresas, pero cuando su padre se enfermó abandonó su carrera para dedicarse al cuidado de él. Tras su muerte, con algunos conocimientos en salud, emprendió y arrancó con un negocio de farmacia independiente. Este camino le impulsó a estudiar una segunda carrera: Farmacología. Así, poco a poco, se le abrieron algunas puertas. Una de ellas fue trabajar de la mano de Corporación GPF FEMS a través del modelo de franquicias Sana Sana. En un inicio, “yo me había planteado producir USD 400 diarios, pero la Corporación me empujó a alcanzar hasta USD 1.000 y, a veces, hasta USD 2.000”, contó entre susto y risa. Hoy, su negocio se desarrolla con éxito y una alta rentabilidad Gracias a la alianza con FEMSA, cuenta con tres locales ubicados en el sur de Quito: Mavel Siguencia, Miguel Ruiz y Martha Bucaram. Asimismo, maneja un personal conformado por 12 colaboradores, de los cuales 10 son mujeres empoderadas, esenciales en la contribución al sector de la salud con “sus conocimientos y empatía”. Finalmente, María Augusta terminó asegurando que “mujeres, como Mabel, nos conducen a cerrar brechas”. Aseguró que en Ecuador sí es posible emprender, más aún cuando se cuenta con el apoyo de socios estratégicos con un ADN violeta. Por su lado, Mabel finalizó diciendo que “los sueños se hacen realidad, sobre todo, cuando crees y creen en ti, por eso “agradezco a Sana Sana por prestarme su ranita”.