Para él, la pandemia vino y aceleró varias tendencias, a nivel mundial y Ecuador no fue la excepción. La gente comenzó a valorar más, a raíz de la pandemia, la salud, el trabajo, la familia y el tema de la inseguridad que tomó relevancia. Esto hace que los ecuatorianos deban tomar decisiones más conscientes al momento de comprar. Además, ocurre también que los consumidores despertaron cierto tipo de necesidades y está dispuesto a pagar más, siempre y cuando el producto ayude a ahorrar tiempo, cuide la salud y el ayude a mantener el medio ambiente. Prioridades de los consumidores El ejecutivo de Kantar sostiene que el tiempo se ha vuelto muy importante en los consumidores. Por ejemplo, las mujeres están más enfocadas en su vida profesional, al igual que las nuevas generaciones (millennials y centennials) en algunos casos ya no quieren tener hijos. Además, prefieren gastar o invertir en experiencias, como los viajes, antes que, en un bien tangible, como una vivienda. La digitalización en la experiencia de consumo Miguel De La Torre detalla que fue un reto para las empresas ecuatorianas la digitalización, ya que Ecuador llevaba años de retraso en este ámbito; y por el efecto de la pandemia se aceleró drásticamente. Muchas tiendas y comercios de consumo masivo empezaron a vender a través de canales digitales. Por ello, 3 de cada 10 ecuatorianos compraron a través de plataformas digitales y, si hablamos por estratos, el segmento alto tiende a comprar productos y servicios a través de los principales comercios electrónicos; mientras que en el estrato medio y bajo, existe un gran predominio de las compras a través de WhatsApp. Principales tendencias El experto menciona que los consumidores están muy preocupados por su salud, de hecho, 6 de cada 10 ecuatorianos ajustaron sus hábitos de consumo por temas de salud. Entre estos cambios destaca el mayor consumo de agua, la inclusión de vegetales e ingesta de frutas. Sin embargo, existe una dicotomía porque los productos altos en azúcar han logrado crecer en el último año. Además, los consumidores están cada vez más preocupados por el origen de los productos, por lo que las empresas están invirtiendo recursos en desarrollar productos o servicios socialmente responsables y llegar a las nuevas generaciones con otras prioridades y preocupaciones.