Aunque algunas instalaciones de atención médica luchan por ofrecer soluciones de telesalud que utilizan infraestructura y sistemas de TI, otras invierten en tecnología, incluidas las aplicaciones de análisis avanzados que usan la Inteligencia Artificial (IA) y el Aprendizaje Automático (ML). Los pacientes exigen un mayor acceso a servicios digitales, desde visitas virtuales hasta accesos más rápidos a los informes de diagnóstico a través de una gran variedad de plataformas y aplicaciones. “La IA puede revelar patrones en enormes cantidades de datos que son muy sutiles o complejos para ser detectados por una persona”, indica Carla Kriwet, directora ejecutiva de Atención Conectada e Informática de Atención Médica para Royal Philips, en un informe publicado por el Foro Económico Mundial el año pasado. “Esto lo hace por medio de agregar información de múltiples fuentes que en 2020 permanecieron atrapadas en silos, incluidos dispositivos domésticos con conexión, registros médicos y cada vez más datos no médicos”. Kriwet argumenta que el primer resultado clave de la IA en la atención médica es que los sistemas de salud ahora pueden ofrecer una atención médica tanto proactiva como predictiva. Ella predice que para 2030, los sistemas de atención médica podrán anticipar cuando alguien se encuentre en riesgo de sufrir una enfermedad crónica y sugerir medidas preventivas. Las nuevas tecnologías permitirán que los hospitales puedan enfocarse en pacientes gravemente enfermos y realizar procedimientos complejos, mientras los casos menos urgentes se quedan en un concentrador de red y una red personalizada de clínicas minoristas, centros de cirugía ambulatoria, clínicas de tratamiento especializado y hogares de pacientes, todos conectados a una única infraestructura digital. Gran parte de esta tecnología ya ha sido instalada y usa la IA para analizar imágenes médicas de diagnóstico, optimizar los flujos de pacientes en salas de emergencia en hospitales e identificar los grupos de riesgo para ofrecer cuidado preventivo que reduzca la necesidad de hospitalización. Todo esto genera mayores demandas de datos que requieren capacidad de procesamiento de mayor densidad y aumenta la necesidad de una menor latencia, especialmente con la utilización de aplicaciones con uso intensivo de datos para herramientas diagnóstico como escaneos por IMR y tomografías computarizadas (CT). El Internet de las Cosas (IoT) es otro factor. “La Covid-19 ha agilizado una tendencia hacia el IoT tanto en hospitales como en entornos remotos”, menciona Brian O’Rourke, analista ejecutivo - Internet de las Cosas, para S&P Global Market Intelligence, en un informe de investigación sobre el IoT en el sector de la atención médica en 2021). “El sistema de atención médica ha pasado a reducir la capacidad y exposición durante la pandemia al aumentar el uso de la telesalud para monitorear a los pacientes de forma remota” agregó O’Rourke y puntualizó que el IoT ha contribuido con esta transición. Además, afirma que el IoT ya se encuentra presente en una amplia variedad de dispositivos en hospitales y es rentable y compatible con los servicios fuera de los hospitales, incluida la generación de registros de salud electrónicos que los pacientes pueden monitorear de forma remota.