Hay quienes dicen que somos lo que oímos, que esa playlist de nuestra vida conforma la esencia de nuestra existencia. Daniela Amodarain creció escuchando rock argentino en su natal Neuquén, ciudad ubicada en la Patagonia argentina. Pero también el folclore latinoaméricano, la música clásica y el rock experimental, entre otros, se colaron en sus gustos y aprendizajes de vida a través de la música. A pesar de la variedad de géneros por los que transitó, hay uno con el que encontró el camino: “Siempre digo que el jazz me escogió a mí. Tengo formación académica, estudié música clásica y luego me dediqué a la música popular argentina, principalmente. Pero mis proyectos siempre están vinculados con ese estilo musical”. Ella recuerda que a partir de su primera participación en un grupo de jazz experimental de Neuquén llamado Elefanti Comió, no soltó más a este tipo de música. Para ello, tuvo que aprender ese lenguaje musical, que para muchos es complejo, pero que hoy domina a la perfección y del cual sigue aprendiendo importantes lecciones. “Es un género apasionante porque uno tiene la posibilidad de reinterpretar la música cada vez que la canta. Siento que cada vez que interpreto una canción, nunca es igual. Eso es lo que me apasiona: la posibilidad de hacerla nueva cada vez y de hacerla propia”. Como resultado del diálogo a través del lenguaje del jazz, acaba de lanzar su disco Algo de Vos, junto al grupo de jazz Pies en la Tierra que recopila nueve canciones significativas interpretadas por artistas de rock de su natal Argentina, un revival de esos temas icónicos de los ochentas y noventas. Este disco fue grabado en Quito, Ecuador, entre los meses de junio y noviembre del 2023 en los estudios de La Increíble Sociedad, por Ernesto Karolys. Ahí se encontrarán algunos temas que han calado el corazón de varios latinoamericanos como por ejemplo, ‘Persiana Americana’ de Soda Estéreo, ‘Promesa sobre el bidet’, de Charly García; ‘Tumbas de la Gloria’, ‘Un vestido y un amor’, de Fito Páez.“¿Por qué elegí estos nueve temas? Porque de alguna manera, primero sonaban mucho en Quito. Entonces dije, es música que la gente conoce. Si bien compongo algunas cosas, me considero más intérprete que compositora. Es por eso que las canciones que elijo, cuentan sobre mi historia de alguna manera. No son al azar. Y estas canciones representan un poco mi recorrido musical -desde mi infancia-; yo canto desde que soy niña hasta la actualidad”, relata apasionada. Su historia con Quito Daniela llegó a la capital ecuatoriana en el 2021, una época aún pandémica, pero eso no le impidió involucrarse rápida e intensamente en el circuito musical local, realizando conciertos en diversos teatros y casas de espectáculos, con los músicos más destacados de la escena ecuatoriana. “Fue un poco duro hasta acomodarme, pero a los 15 días de haber llegado, dí mi primer show. A partir de ahí, no dejé de hacer presentaciones y de trabajar en diferentes formaciones con músicos increíbles. La verdad, todos me abrieron las puertas y me acompañaron amorosamente. Estoy muy feliz a causa de la acogida que tuve siempre acá en Quito”, detalla. En sus más de 20 años en los escenarios, ha realizando numerosos conciertos en distintas ciudades de Argentina, Ecuador, Chile, Europa, participando en festivales de jazz, como los de las ciudades de Neuquén, Cipolletti, Zapala, así como el Festival Internacional de Jazz de Ecuador. Se graduó como Maestra de Música con Especialidad en Canto en la Escuela Superior de Música de Neuquén; Licenciada en Artes Musicales y Sonoras en la Universidad de los Hemisferios de Quito Ecuador; y, tiene una especialización en Musicoterapia y Educación Musical Especial en la Universidad Euroinnova de España. Sanar a través de la música La música es terapeútica. Daniela lo sabe, por eso se especializó en esta área con enfoque en pedagogía. En Ecuador, aplico estos conocimientos en la obra “Marea, estamos conectados”, junto a la Fundación El Triángulo, obra inclusiva cuya puesta en escena interdisciplinaria es un despertar, un momento de serenidad y dicha, como la que provoca el mar. Trabajó con un un elenco de 50 artistas con discapacidad intelectual. La obra se presentará nuevamente el 25 de marzo, a las 19:30, en el Teatro San Gabriel de Quito y Daniela habla de esta experiencia única: “Nunca había trabajado directamente con personas con discapacidad y con grupos grandes. Eso me abrió la mente, me hizo entender las cosas de manera distinta; probar y jugar desde otro lugar. El arte en sí y la música, te sacan de la angustia o te llevan a diferentes estados de alegría o ansiedad. Siento que las personas podemos hacer música. Todas sin excepción. Hacer música es sanador y transforma. A mi, por ejemplo, la música me ha salvado la vida”. → Escucha el nuevo disco de Daniela Texto: Cristina Guevara; Fotografía: Cortesía Daniela Amondaraín