La pandemia causada por el Covid-19 ha tenido repercusiones de todo tipo, evidenciando el estado de la salud mental de las personas. A raíz de ésta, las afectaciones del estrés postraumático se manifestaron en consecuencia del confinamiento, el duelo y la preocupación, lo que conllevó a que se tomará más conciencia de los problemas psicológicos. Tras años de no priorizar la salud mental, las repercusiones han sido notorias. Muchas personas acudían a terapia cuando su estado se encontraba bastante avanzado y crónico. Por otro lado, los trastornos, como la depresión, eran muy difíciles de entender porque no se hablaba de ellos, además, las patologías no vinculadas a la personalidad y la sintomatología asociada resultaban siendo un problema para las personas, por su discriminación e incomprensión. Gracias a su visibilidad, esto ya no está pasando, aclara la Dra. María Pilar Berzosa, profesora de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) y psicóloga clínica. El no hablar de las complicaciones en la salud emocional, puede conllevar a problemas más grandes y detonar trastornos que se podrían haber resuelto antes. La ventaja que tenemos ahora es no atajar los problemas para que se agraven, hoy en día podemos prevenir gracias a esta concientización. Las tendencias de salud que se están implementando para velar por la salud emocional a nivel global, están tomando presencia en la publicidad de los medios de comunicación, por ejemplo, actualmente resaltan el Día Mundial de la Salud Mental y temas de bienestar mental. Berzosa considera que se debe invertir y tomar medidas serias, estables y contundentes en establecimientos educativos y asociaciones para normalizar el cuidado de la salud emocional. Hasta hace poco tiempo, varios centros y profesionales de la sanidad, realmente, no contemplaban la gravedad de las afectaciones mentales como el estrés, el cual puede desencadenar enfermedades tanto mentales como físicas. Gracias a la notoriedad de la importancia de cuidar la salud emocional, tenemos la oportunidad de que las ciencias sigan progresando y se incentiven investigaciones al respecto, lo que sería un gran paso para el entendimiento, no solo científico, sino también social, de la salud mental. La psicóloga clínica y profesora de la UNIR opina que es importante crear un marco legal para prevenir y atender la salud mental como el que se está proponiendo en Ecuador, es necesario que exista una unión entre los distintos ministerios o poderes públicos para que sea coordinado en distintos aspectos como la educación, sanidad, justicia y de esta manera todo el mundo reme a favor del bienestar mental, y sobre todo, en la salud mental de los infantes y jóvenes que serán los futuros adultos de la sociedad. Sin dejar a un lado a las personas mayores que han tenido que vivir por bastantes años sin el adecuado cuidado de su salud emocional. El día que se apoye la salud mental desde todos los ángulos políticos de los poderes públicos, será un gran avance para la población, ya que hablamos de una necesidad básica y no un privilegio. Berzosa comenta que en sus años como psicóloga clínica, es aún sorprendente ver que se haya separado por tanto tiempo “cabeza y cuerpo”, cuando ambos son igual de importantes: mente sana, cuerpo sano. Por lo que, la salud emocional y mental debe tratarse como una cuestión de Estado, para que se forme un equilibrio y una adaptación en el futuro de los niños que serán adultos y de los que ya somos adultos.