Paul Harnick, Jefe Global de Productos Químicos de KPMG, responde algunas preguntas sobre cómo el sector busca reforzar las ciberdefensas frente al entorno actual. ¿Qué problemas de ciberseguridad son específicos para los fabricantes de productos químicos teniendo en cuenta el impacto de COVID-19? Los directores de seguridad de la información de las empresas químicas (CISO) están preocupados por mantener saludable a la fuerza laboral y, al mismo tiempo, asegurar el funcionamiento continuo de las operaciones cibernéticas que protegen la información y la tecnología operativa (TI y OT). Con la COVID-19 generando interrupciones en toda la cadena de suministro, muchas organizaciones químicas están implementando un nuevo enfoque en materia de efectivo y capital de trabajo, y están revisando rápidamente sus gastos de capital para el próximo año. A pesar de la urgente necesidad de mantener la seguridad, los proyectos cibernéticos se encuentran entre los retrasados o cancelados. En este sentido, se anticipa un número cada vez mayor de ataques de phishing. Mientras tanto, los sistemas de la planta —incluidos los sistemas de control distribuido (distributed control systems, DCS), los sistemas de control de supervisión y de adquisición de datos (supervisory control and data acquisition systems, SCADA), y los controladores lógicos programables (programmable logic controllers, PLC)— dependen de los proveedores que proporcionan el soporte, tradicionalmente en el sitio o desde sus oficinas. Las medidas de distanciamiento social están obligando al personal del proveedor a trabajar de forma remota, lo que añade más "saltos" a la seguridad. ¿Cuáles son algunas consideraciones que las compañías químicas deben tener en mente para proteger sus operaciones mientras operan bajo los planes de continuidad del negocio (business continuity plans, BCP)? En el corto plazo, las organizaciones deben considerar la necesidad de continuar operando con personal reducido por más tiempo de lo previsto. Sin embargo, también es el momento de comenzar a actualizar el plan a la luz de una interrupción a más largo plazo, y hacer una prueba de resistencia al BCP para escenarios en los que se producen múltiples interrupciones al mismo tiempo. Acelerar cualquier revisión de seguridad planificada, incluida una revisión de los arreglos y procedimientos de acceso remoto para las organizaciones OT, y considerar si las operaciones de seguridad son robustas y capaces de manejar las capas de TI y OT. Planificar y realizar actividades de prueba de penetración remota para verificar y asegurar las instalaciones, especialmente las VPN de la planta.